Sociedad

Resistenza: las historias de los exiliados que escaparon de la dictadura gracias al “Schindler de Buenos

Un nuevo libro rescata las historias de decenas de perseguidos políticos que huyeron de la dictadura argentina con la ayuda del cónsul italiano Enrico Calamai, conocido como el “Schindler de Buenos Aires”.

Publicado el 11 de julio de 2026, 23:00 hs

Un grupo de exiliados que escaparon de la represión de la última dictadura cívico-militar argentina encontró refugio en Italia gracias a la valentía de un diplomático. Sus testimonios forman parte del libro Resistenza, que se presenta estos días en Buenos Aires.

Enrico Calamai, cónsul italiano en Buenos Aires entre 1976 y 1978, fue apodado el “Schindler de Buenos Aires” por haber salvado la vida de más de 300 perseguidos políticos. A riesgo de su propia carrera y seguridad, extendió pasaportes, visas y salvoconductos que permitieron a militantes, intelectuales y estudiantes salir del país cuando los centros clandestinos de detención ya funcionaban a pleno.

El libro Resistenza, editado por la editorial de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, recopila los relatos de algunos de esos exiliados. Son historias que van desde el terror de los operativos nocturnos hasta la emoción de pisar suelo italiano con documentación falsa o bajo amenaza constante.

Para ubicarse: durante los primeros años de la dictadura, miles de argentinos buscaron asilo en embajadas y consulados. Italia, por su tradición antifascista y la fuerte comunidad ítalo-argentina, se convirtió en uno de los destinos más buscados. Calamai no solo otorgaba documentos; también coordinaba con redes de solidaridad en Europa para recibir a los que llegaban.

Uno de los testimonios más potentes es el de una militante que logró salir con su hijo pequeño escondido entre los pasajeros de un vuelo comercial. “Nos subimos al avión sin saber si llegaríamos vivos”, cuenta. Otro exiliado relata cómo Calamai le entregó un pasaporte en una reunión clandestina en un bar del centro porteño, mientras agentes de la SIDE vigilaban la zona.

El diplomático italiano pagó un alto precio por su accionar. Fue denunciado por sus superiores, trasladado y prácticamente marginado de la carrera consular. Recién en las últimas décadas recibió reconocimientos tanto en Italia como en Argentina. En 2017, la Legislatura porteña lo declaró “Personalidad destacada de los Derechos Humanos”.

Resistenza no solo rescata esas vidas salvadas, sino que también reconstruye la red de solidaridad que se tejió entre argentinos e italianos. Muchos de los exiliados que llegaron a Roma o Milán siguieron militando desde el exterior, denunciando las violaciones a los derechos humanos y presionando para que los organismos internacionales actuaran.

Lo que se sabe hasta ahora es que el libro incluye más de veinte testimonios directos, documentos de la época y un análisis histórico sobre cómo la diáspora argentina en Italia influyó en la lucha por los juicios a las juntas militares.

Para los descendientes y para las nuevas generaciones, estas historias sirven como recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, hubo funcionarios que eligieron la ética por sobre las órdenes. El “Schindler de Buenos Aires” no fue un héroe de película, sino un diplomático que decidió no mirar para otro lado.

El lanzamiento del libro en Buenos Aires coincide con un momento en el que el país vuelve a debatir cómo se enseña y se recuerda la última dictadura. Resistenza llega como una pieza más para entender que la resistencia también se hizo desde el exilio, con pasaportes prestados y la ayuda silenciosa de quienes se jugaron todo.

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