Proponen declarar emergencia en salud mental y reforzar prevención del suicidio adolescente
Iniciativas presentadas esta semana en la Ciudad buscan ampliar recursos, crear guardias interdisciplinarias 24 horas y capacitar a trabajadores de salud, educación y seguridad para atender a jóvenes en crisis.
Esta semana se presentaron en la Legislatura porteña dos iniciativas que proponen declarar la emergencia en salud mental por dos años en la Ciudad de Buenos Aires, con foco especial en la prevención del suicidio adolescente.
Las propuestas, que surgieron en respuesta al aumento de casos entre jóvenes, plantean un conjunto de medidas concretas para ampliar la atención, mejorar la prevención y coordinar esfuerzos entre diferentes áreas del Estado. Según los fundamentos, la emergencia permitiría asignar recursos específicos y agilizar la implementación de políticas que hoy resultan insuficientes.
Entre los puntos principales figura la creación de guardias interdisciplinarias las 24 horas, integradas por psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y otros profesionales capacitados en atención de crisis. Estas guardias funcionarían tanto en hospitales como en centros de salud barriales, con el objetivo de garantizar una respuesta inmediata ante situaciones de riesgo.
Además, se busca reforzar la atención en las escuelas públicas y privadas de la Ciudad. Esto incluye la presencia de equipos de salud mental dentro de las instituciones educativas, protocolos claros para detectar señales de alerta y la obligación de derivar rápidamente los casos a dispositivos especializados.
Otra de las medidas es la implementación de capacitaciones obligatorias para todos los trabajadores que tienen contacto cotidiano con adolescentes: personal de salud, docentes, directivos escolares, agentes de seguridad y empleados de organismos que trabajan con juventud. El contenido de estas formaciones abarcaría reconocimiento de señales de riesgo, primeros auxilios psicológicos y conocimiento de la red de recursos disponibles.
Las iniciativas también contemplan la ampliación de recursos humanos y presupuestarios para salud mental, con énfasis en la contratación de más profesionales y la mejora de las condiciones de trabajo de quienes ya están en el sistema. Se propone además la creación de un observatorio que monitoree de manera permanente las estadísticas de intentos de suicidio y suicidios consumados en la población menor de 18 años.
Desde hace años, vecinos y organizaciones de distintos barrios vienen reclamando mayor atención a este tema. En Almagro, Caballito y Villa Crespo, por ejemplo, grupos de padres y docentes han alertado en reiteradas ocasiones sobre la falta de respuestas rápidas cuando un chico o una chica atraviesa una crisis. Muchas veces, las familias terminan recurriendo a guardias saturadas o a costosos tratamientos privados.
Para las mujeres y las personas LGBTIQ+, el impacto suele ser todavía más marcado. Viajar de noche para una consulta, esperar en una guardia con poca iluminación o no encontrar profesionales sensibles a cuestiones de género son barreras que se suman al problema de base. Por eso las propuestas incluyen la perspectiva de género en la capacitación y en el diseño de los dispositivos de atención.
Si estas iniciativas se aprueban, la Ciudad tendría dos años para reorganizar el sistema, evaluar resultados y sentar las bases de una política más estructural. Mientras tanto, la emergencia serviría para liberar fondos y evitar que los tiempos burocráticos demoren la atención a quien la necesita hoy.
Desde los barrios, el reclamo es claro: no alcanza con anuncios. Hace falta que las guardias funcionen de verdad, que las escuelas tengan herramientas reales y que cualquier adolescente que esté pasando por un momento crítico encuentre una puerta abierta a tiempo. La Legislatura deberá ahora definir si estas propuestas avanzan o quedan, una vez más, en carpeta.