Economía

Celulosa Argentina sigue en rojo pese al salvataje de Esteban Nofal: pérdidas por más de $127.000 millones

La empresa de papel que pasó a manos del financista de la City por u$s1 acumuló un rojo de $127.393 millones al 31 de mayo de 2026. Las ventas se derrumbaron 51% por menor demanda y problemas de financiamiento.

Publicado el 19 de agosto de 2026, 15:35 hs

Celulosa Argentina sigue en rojo pese al salvataje de Esteban Nofal: pérdidas por más de $127.000 millones
El Cronista

Celulosa Argentina no logra levantar cabeza. A pesar del salvataje que concretó el año pasado el financista Esteban Nofal, la compañía cerró el primer trimestre de su ejercicio con pérdidas por $127.393,6 millones al 31 de mayo de 2026.

La cifra representa una mejora del 24,6% respecto de los $168.888,6 millones en rojo que había registrado en el mismo período del año anterior. El resultado operativo también mostró una leve recuperación: la pérdida bajó 33% y pasó de $87.583,4 millones a $58.479,4 millones.

Desde la empresa lo explican por un “agresivo programa de reducción de costos” que vienen aplicando. “Se continuará trabajando en la misma línea con el objetivo de lograr mejorar la rentabilidad y por consiguiente la generación de caja”, indicaron en el comunicado presentado ante la Comisión Nacional de Valores (CNV).

Sin embargo, las ventas se derrumbaron. Cayeron 51% y totalizaron $135.964,4 millones. La compañía lo atribuyó a “un contexto de mercado complejo, caracterizado por una menor demanda y una elevada presión competitiva que impactaron sobre los volúmenes comercializados”.

A esto se suma la dificultad cada vez mayor para acceder a nuevas fuentes de financiamiento, lo que limita su liquidez. Celulosa Argentina venía arrastrando problemas serios desde 2024, lo que la llevó a entrar en concurso preventivo en septiembre de 2025. En ese momento, sus antiguos controlantes –Douglas Albrecht, Juan Collado y José Urtubey– le vendieron todas las acciones al financista Esteban Nofal por el valor simbólico de un dólar.

Entre octubre y noviembre de 2025 se volvieron a poner en marcha las plantas de Capitán Bermúdez y Zárate, que habían estado paradas casi tres meses. Pero los resultados siguen afectados. “Más allá del hecho alentador de haber podido retomar la producción, es un hecho que los resultados de este ejercicio se han visto severamente afectados no sólo por la continuidad del contexto económico adverso, pero principalmente por las dificultades financieras y falta de capital de trabajo que imposibilitaron que las plantas industriales operaran de manera continua, habiendo estado completamente detenidas desde julio hasta octubre de 2025”, explicaron.

Ahora aparecen nuevos obstáculos. El corte de suministro de gas a la industria para priorizar el consumo domiciliario obligó a la empresa a usar combustibles alternativos. Según el comunicado, el costo actual de esos combustibles es el doble del que se pagaba hace algunos meses y quintuplica el precio del gas natural, lo que genera un sobrecosto significativo.

Además, el fenómeno climático El Niño está generando abundantes precipitaciones en las zonas de donde se abastece de madera, lo que podría complicar la continuidad operativa en el mediano plazo.

Su controlada Forestadora Tapebicua está en una situación aún más crítica. En concurso preventivo desde principios de 2026, mantiene paralizada su actividad industrial desde agosto de 2025. Sus ventas cayeron 86% y acumuló una pérdida de $13.095,4 millones. En julio de este año la Justicia desplazó a sus administradores y designó una interventora judicial hasta octubre de 2026, fecha en la que deberá presentar un acuerdo con sus acreedores.

El informe de la interventora presentado el 17 de julio de 2026 detalla un alto nivel de endeudamiento postconcursal, integrado principalmente por obligaciones financieras con pagarés bursátiles, deudas comerciales, cargas sociales impagas y sueldos adeudados al personal.

¿Qué significa esto para el bolsillo y el mercado?

Para los proveedores y trabajadores del sector papelero en el AMBA y el norte de Buenos Aires, la situación genera incertidumbre sobre la continuidad de las operaciones. Una empresa de este tamaño que no logra estabilizarse afecta toda la cadena: desde los aserraderos que proveen madera hasta las familias que dependen de esos empleos.

En números, la caída de ventas del 51% muestra que la demanda interna sigue deprimida. Cuando una gigante como Celulosa no puede operar a pleno, los precios de los productos finales (cartones, papeles, embalajes) pueden resentirse por falta de oferta o, paradójicamente, por exceso de competencia de importados más baratos.

Los analistas del sector esperan que el segundo semestre traiga algo de alivio si logran estabilizar el suministro energético y si la economía en general muestra alguna recuperación. Pero por ahora, el rojo sigue siendo el dato que más alerta en la City respecto de esta compañía que alguna vez fue emblema de la industria nacional.

Si sos proveedor, empleado o inversor en el sector, el foco estará puesto en si la empresa logra cerrar un acuerdo con acreedores que le permita inyectar el capital de trabajo que hoy le falta.

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