Economía

Créditos en dólares: Santángelo advierte que el problema real es la escasez de pesos

El economista Rodolfo Santángelo analizó la flexibilización de préstamos en moneda extranjera y aseguró que no resuelve el principal freno de la economía: la falta de crédito en pesos y el bajo consumo interno.

Publicado el 15 de agosto de 2026, 18:50 hs

Billetes de pesos argentinos y dólares sobre una mesa

El Gobierno oficializó este sábado la ampliación de los créditos en dólares para empresas a través del DNU 736/2026, que modifica el artículo 23 del Decreto 905/02. Ahora los bancos podrán destinar hasta el 15% de sus depósitos en dólares a préstamos para compañías radicadas en el país, incluso aquellas que venden en el mercado interno y facturan en pesos.

Sin embargo, para el economista Rodolfo Santángelo el anuncio no toca el verdadero nudo de la economía argentina. En declaraciones a Splendid AM 990, fue claro: “El problema de la economía hoy es el crédito en pesos, no el crédito en dólares”.

Santángelo explicó la paradoja actual: mientras las exportaciones van bien y el Banco Central acumula reservas, el consumo interno sigue apagado. “El consumo es el actor ausente en todo esto”, remarcó. Según su visión, facilitar el endeudamiento en dólares puede ayudar a algunos sectores productivos, pero no reactiva la demanda de las familias ni el circulante en pesos.

Para dimensionar la brecha, aportó un número concreto: el BCRA compró unos u$s 13.000 millones en el mercado en lo que va del año, lo que en pesos equivaldría a unos $20 billones. Sin embargo, el aumento real de la cantidad de pesos en circulación fue menos de un quinto de esa cifra. Esa diferencia, según él, explica parte de la parálisis.

El deterioro de los ingresos reales es otro factor clave. “Argentina ha quedado con un nivel de ingresos reales de la población que, más allá de la décima de la estadística, estamos 20% abajo de lo que estábamos hace 10 años”, dijo. Sin salarios que recuperen poder de compra y sin crédito accesible en pesos, el consumo no repunta.

Santángelo también apuntó contra la narrativa de que el problema del crédito es solo privado. Recordó que las tasas de interés que rigieron entre agosto y octubre fueron del 80% y 90% mensual, niveles que calificó de “impagables”. “El problema del crédito en pesos no viene de que el banco me prestó a mí y yo era un sinvergüenza”, graficó.

En su análisis, esta política monetaria “extremadamente cautelosa” responde a la dificultad para bajar la inflación de manera sostenible. “El gobierno fracasó en un objetivo que nunca se puso: recuperar la demanda de dinero, recuperar la confianza en el peso”, evaluó. Y pidió “un enfoque más pragmático sin salirse de los contenidos del modelo”.

Respecto al crecimiento, consideró que el ritmo actual es insuficiente para revertir una década de estancamiento. Aunque el PBI acumula dos años consecutivos de expansión, el 2% anual le parece “exasperantemente lento”. Lo comparó con Perú, que crece a tasas similares pero de forma sostenida, lo que le permite acumular progreso. “Dos por ciento después de 15 años, cero por 15 da cero”, resumió.

Sobre la estabilidad del dólar, relativizó el rol del Gobierno y lo atribuyó principalmente a la fuerte oferta de divisas del sector exportador. “El que mantiene tranquilo al dólar no es el Gobierno, es la fenomenal exportación”, señaló.

En números

  • Flexibilización: bancos podrán prestar hasta 15% de depósitos en dólares.
  • Reservas: u$s 13.000 millones comprados en el mercado en 2026.
  • Equivalente en pesos: cerca de $20 billones.
  • Aumento de pesos en circulación: menos del 20% de ese monto.
  • Ingresos reales: 20% por debajo del nivel de hace diez años.

Si la tendencia se mantiene, el desafío para los próximos meses será encontrar la forma de destrabar el crédito en pesos sin que eso ponga en riesgo la estabilidad de precios. Para el comerciante que tiene que reponer stock o para la familia que quiere financiar una compra grande, el crédito en dólares sigue siendo una herramienta lejana. El verdadero impacto en el bolsillo va a venir de cuánto se pueda abaratar el financiamiento en la moneda en la que se cobra y se gasta: el peso.

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