Del mandato único a los activos digitales: los 5 cambios que necesita la Carta Orgánica del BCRA
Economistas y especialistas proponen actualizar la Carta Orgánica del Banco Central para adaptarla a la realidad actual, incorporando desde un mandato claro de estabilidad de precios hasta el reconocimiento de criptoactivos y activos digitales.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) opera bajo una Carta Orgánica que data de 1992, con reformas menores en 2003 y 2012. En un mundo donde la inflación es crónica, los pagos digitales explotaron y los criptoactivos ya forman parte de la vida cotidiana de millones de argentinos, varios economistas y juristas coinciden en que llegó el momento de una actualización profunda.
El primer cambio que se menciona casi por unanimidad es el mandato único. Hoy el BCRA tiene entre sus objetivos la estabilidad monetaria, el empleo, el desarrollo económico y la estabilidad financiera. Especialistas como Domingo Cavallo y Martín Redrado proponen que el único mandato explícito sea la estabilidad de precios, tal como ocurre en la mayoría de los bancos centrales independientes del mundo. Esto evitaría que el Gobierno de turno lo utilice como caja de financiamiento o herramienta de política expansiva sin límites.
El segundo punto clave es la independencia real. Aunque la Carta Orgánica actual ya establece autonomía, en la práctica los presidentes de turno han removido a presidentes del BCRA sin mayores trámites. Se propone blindar el cargo con mayorías calificadas en el Congreso y plazos que no coincidan con los mandatos presidenciales, similar al modelo de la Reserva Federal o el BCE.
En tercer lugar aparece la necesidad de incorporar transparencia y rendición de cuentas. Hoy el BCRA publica sus estados financieros, pero falta un esquema claro de metas de inflación con revisión periódica por parte de un consejo externo. Además, se sugiere que las decisiones de política monetaria se tomen por mayoría en un comité de política monetaria con miembros con mandato fijo y experiencia técnica demostrable.
El cuarto cambio tiene que ver con los activos digitales y las criptomonedas. La Carta Orgánica no menciona Bitcoin, stablecoins ni ningún tipo de activo digital. En un país donde se estima que más de 3 millones de personas operan con cripto, el BCRA debería tener herramientas explícitas para regularlos, supervisarlos y, eventualmente, emitir una versión digital del peso (CBDC) con salvaguardas claras. Dejar este vacío normativo es riesgoso tanto para la estabilidad como para la inclusión financiera.
Por último, se habla de modernizar la regulación bancaria y de pagos. La ley actual fue pensada para un sistema financiero analógico. Hoy los pagos instantáneos, las fintech, los bancos digitales y las billeteras virtuales representan una parte cada vez más grande del sistema. Actualizar los poderes del BCRA en materia de licencias, supervisión de riesgos tecnológicos y ciberseguridad es visto como imprescindible.
"La Carta Orgánica es de otra época", sintetiza un informe reciente de la Fundación Libertad y Progreso. "Si no la aggiornamos, el BCRA va a seguir siendo parte del problema en lugar de la solución". El debate ya está instalado en círculos técnicos y empieza a filtrarse hacia la discusión política de cara a un eventual cambio de gobierno o a una reforma legislativa de mayor envergadura.
Actualizar estos cinco ejes no resolvería por sí solo los problemas estructurales de la economía argentina, pero sí daría al Banco Central las herramientas institucionales para dejar de ser un bombero de emergencias y convertirse en un guardián creíble de la moneda.