El operario que le compró pozos a YPF, armó su propia petrolera e invertirá u$s 230 millones
Gustavo Naves comenzó como operario en tareas básicas en YPF, años después compró yacimientos a su ex empleador y hoy lidera Venoil, la petrolera que invertirá 230 millones de dólares para crecer en la Argentina.
Gustavo Naves empezó su carrera realizando tareas operativas básicas en YPF. Hoy, décadas después, es el fundador y líder de Venoil, una petrolera independiente que acaba de cerrar un plan de inversiones por 230 millones de dólares para ampliar su producción en la Argentina.
La historia de Naves es un caso poco común en la industria hidrocarburífera local. Tras años de trabajo en la estatal, decidió dar el salto y adquirir activos que la propia YPF ponía en el mercado. Así comenzó a construir su propia compañía, negociando directamente con grandes jugadores del sector y consolidando una operación enfocada en yacimientos convencionales y no convencionales.
Venoil, la empresa que armó desde cero, se especializa en la explotación de pozos que muchos consideraban marginales. Con una visión de comerciante más que de ejecutivo tradicional, Naves identificó oportunidades donde otros veían costos altos y poca rentabilidad. Esa mentalidad le permitió escalar rápidamente: de comprar pozos individuales pasó a operar campos enteros y a competir con players de mayor tamaño.
En números, la inversión anunciada de 230 millones de dólares representa un salto importante para una petrolera de origen local y de escala mediana. Los fondos se destinarán principalmente a perforación de nuevos pozos, reacondicionamiento de instalaciones existentes y tecnologías para mejorar la recuperación de crudo y gas.
"El dato clave es que se trata de capital privado argentino invertido en energía, en un contexto donde muchas compañías prefieren mirar desde afuera", señalan fuentes del sector. Para la economía, esto implica más producción, mayor recaudación por regalías y, potencialmente, más empleo en regiones petroleras como Neuquén, Mendoza y Chubut.
¿Qué significa esto para el bolsillo del argentino común? Más actividad en Vaca Muerta y otras cuencas puede ayudar a estabilizar el abastecimiento interno de combustibles y, si la producción crece lo suficiente, reducir la necesidad de importaciones. En un país donde el dólar y los precios de la energía impactan directamente en las tarifas y en el costo de vida, cada barril adicional cuenta.
Venoil no es la única empresa que surgió de activos que YPF dejó de operar, pero el caso de Naves destaca por el recorrido: de operario a empresario que negocia cara a cara con los gigantes. Su ascenso refleja una tendencia que se viene dando en los últimos años: la aparición de operadores independientes que aprovechan la experiencia acumulada en las grandes para generar valor en nichos específicos.
Los 230 millones de dólares que invertirá Venoil en los próximos años se suman a un panorama donde el sector energético argentino busca atraer capital después de años de volatilidad. Analistas estiman que cada millón invertido en upstream puede generar entre 3 y 5 empleos directos e indirectos, además de multiplicar la actividad en servicios petroleros, un sector que mueve miles de millones al año en el país.
Para ponerlo en contexto, la inversión anunciada equivale a más de 10.000 salarios mínimos o al presupuesto anual de varias comunas porteñas. En términos de producción, si se ejecuta según lo previsto, podría agregar varios miles de barriles equivalentes por día a la oferta nacional, un número relevante en una economía que todavía depende en parte de las importaciones energéticas.
Naves y su equipo mantienen un perfil bajo, pero el crecimiento de Venoil ya empieza a sonar en los pasillos de la industria. La apuesta es clara: comprar, mejorar, producir y reinvertir. Una lógica que cualquier comerciante de Once entendería: márgenes ajustados, costos controlados y foco en la caja diaria.
Si la tendencia de los independientes se consolida, el mapa de la producción argentina podría diversificarse aún más. Por ahora, el caso de este ex operario que terminó comprándole pozos a su ex empleadora es una muestra de que, en la Argentina impredecible, todavía hay espacio para quien sabe ver oportunidades donde otros ven solo números rojos.