Economía

El petróleo vuelve a fluir: exportaciones de Medio Oriente superan niveles previos a la guerra

Los envíos diarios desde los productores del Golfo ya promedian 24,6 millones de barriles, por encima de los 23,3 millones que se registraban antes del conflicto, gracias al uso de rutas alternativas.

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El petróleo vuelve a fluir: exportaciones de Medio Oriente superan niveles previos a la guerra
El Cronista

Los envíos de petróleo desde Medio Oriente volvieron a superar los niveles que se registraban antes del estallido del conflicto en la región. Según datos de seguimiento marítimo, los productores del Golfo están exportando en promedio 24,6 millones de barriles por día, una cifra que supera los 23,3 millones diarios previos a la guerra.

Esta recuperación se produce a pesar de las tensiones geopolíticas y los ataques que obligaron a muchos buques a modificar sus rutas habituales. En lugar de pasar por el Mar Rojo y el Canal de Suez, la mayoría de los cargueros ahora toman la vía más larga alrededor de África, lo que aumenta los costos de transporte pero no detuvo el flujo de crudo.

En números, el incremento representa alrededor de 1,3 millones de barriles diarios adicionales. Ese volumen extra equivale a más del 1% de la oferta global diaria de petróleo, un dato que los analistas siguen de cerca porque puede influir en los precios internacionales.

Traducido al impacto local: Argentina importa alrededor del 30% del gasoil y naftas que se consumen en el país. Si el petróleo se mantiene abundante y los precios internacionales se moderan, eso podría ayudar a contener los aumentos en los surtidores en los próximos meses. Para el comerciante que tiene que cargar el camión o la familia que viaja en auto, cada dólar menos en el barril se traduce en menos presión sobre los costos de logística y transporte.

El dato clave es que esta recuperación se logró sin que volviera la normalidad en las rutas tradicionales. Los armadores optaron por dar la vuelta por el Cabo de Buena Esperanza, lo que agrega entre 10 y 15 días de navegación. Aun así, la demanda de crudo asiático —especialmente de China e India— sigue siendo tan fuerte que compensa los mayores costos.

Para ponerlo en contexto, antes del conflicto los flujos por el Mar Rojo representaban casi el 12% del comercio marítimo global de petróleo. Hoy esa cifra cayó a menos de 2%, pero el aumento de producción y el desvío de rutas permitieron más que compensar la diferencia.

¿Qué significa esto para la economía argentina? El país es exportador neto de petróleo y gas desde hace algunos años. Un barril Brent más estable o levemente a la baja mejora las perspectivas de ingreso de dólares por exportaciones energéticas, algo clave en un momento en que el Banco Central necesita seguir acumulando reservas.

Los analistas de mercado estiman que, si esta tendencia se mantiene, los precios del crudo podrían estabilizarse en una banda de US$70 a US$80 el barril durante el último trimestre del año. Eso representaría un alivio para las economías importadoras y también para las cuentas externas de países como el nuestro.

Por ahora, el flujo se mantiene firme. Los productores del Golfo, liderados por Arabia Saudita, Rusia (aunque no es Golfo, influye en el mercado) y otros miembros de OPEP+, lograron ajustar la oferta sin generar un faltante global. El uso masivo de rutas alternativas muestra que el mercado petrolero, una vez más, encontró la forma de adaptarse a un shock geopolítico sin que se repitieran los picos de precios de años anteriores.

Para el lector común, el mensaje es claro: aunque la noticia llega desde el otro lado del mundo, termina afectando el precio del litro de nafta, el valor del boleto de colectivo y hasta el costo de los productos que llegan en camión a la góndola. En una economía como la argentina, donde el dólar y la energía son variables centrales, cualquier movimiento relevante en el petróleo merece atención.

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