Economía

Hay 400 camiones varados en Bahía Blanca por conflicto en el puerto

La Cámara de Puertos Privados denunció que el gremio de recibidores de granos incumplió una conciliación obligatoria al negarse a hacer horas extras. El sindicato lo desmiente. El paro afecta la carga de granos y deja a cientos de transportistas sin poder operar.

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Paro de transportistas complica embarques en plena cosecha y exige respuesta urgente

Cuatrocientos camiones cargados de granos quedaron varados este martes 25 de agosto en las inmediaciones del puerto de Bahía Blanca por un conflicto laboral entre la Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC) y el gremio de los recibidores de granos.

Según la denuncia de la cámara empresaria, los delegados gremiales comunicaron una negativa rotunda a realizar horas extras y a permitir el reemplazo o derivación de personal entre los distintos sectores de la terminal. Esta medida, sostienen, viola la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo.

El conflicto se concentra en la terminal portuaria de Bahía Blanca, uno de los principales puntos de exportación de granos del país. Los camiones que no pueden descargar generan una cadena de demoras que afecta a productores, transportistas y exportadores, con costos que se acumulan por día detenido.

Desde el lado sindical respondieron que no se rompió ninguna conciliación y que las medidas adoptadas se ajustan a derecho. La pulseada, que ya lleva varios días, mantiene paralizada parte de la operativa de carga.

¿Qué significa esto para el bolsillo del que está en la cadena?

Para el transportista, cada día de camión parado representa combustible, viáticos y oportunidad perdida. Para el productor que vendió la soja o el maíz, el riesgo es que el precio se mueva en contra mientras el camión espera. Y para el exportador, los costos logísticos se disparan y eso, tarde o temprano, termina impactando en el precio que se paga en el campo o en el valor final de los productos.

En números: si se mantiene el conflicto, la demora puede generar pérdidas diarias de varios millones de dólares en exportaciones que no se embarcan. Bahía Blanca es clave para el agro: por allí sale una parte importante de la cosecha que genera divisas para el país.

La Cámara de Puertos Privados Comerciales advirtió que, de no resolverse rápidamente, el impacto se extenderá a otras terminales y complicará aún más la logística de la campaña gruesa que se está cerrando.

Desde el gremio, en tanto, insisten en que cumplieron con lo acordado en la conciliación y que las restricciones a las horas extras responden a una disputa por condiciones laborales y remuneraciones.

El Ministerio de Trabajo todavía no emitió una resolución de fondo sobre el incumplimiento denunciado. Mientras tanto, los camiones siguen esperando turno para descargar y el grano sigue sin llegar a los silos y buques.

Traducido: cuando se traba un puerto, el que termina pagando la cuenta es el que está más abajo en la cadena: el transportista que no cobra el flete completo, el productor que ve cómo se le achica el margen y el país que deja de ingresar dólares por exportaciones que se postergan.

El caso vuelve a poner en evidencia la fragilidad de la logística agroexportadora argentina, donde un conflicto puntual en un puerto puede generar un efecto dominó en toda la cadena de valor.

Fuente: La Nación

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