Economía

La manta corta libertaria: el dilema entre reactivar la economía o seguir bajando la inflación

El último informe de Econviews muestra que las políticas contractivas que frenan la inflación asfixian la recuperación del consumo, la industria y la construcción. El Gobierno se niega a tocar sus vacas sagradas y la imagen cae mientras el bolsillo no arranca.

Publicado el 15 de agosto de 2026, 10:05 hs

Inflación de febrero: qué se espera y qué impacto tiene en consumo y empresas

El kilo de asado, el alquiler y la cuota del colegio siguen siendo los que marcan el pulso real de la economía para la mayoría de los porteños. Y en ese terreno, el último informe semanal de Econviews, la consultora de Miguel Kiguel, pone blanco sobre negro: la “manta corta” libertaria ya se nota.

Para que la inflación siga bajando se necesitan políticas contractivas que enfrían aún más la actividad. Para que la economía arranque, en cambio, haría falta algún tipo de estímulo que, según el dogma oficial, pondría en riesgo el proceso desinflacionario. El resultado es un empate técnico que deja al 87% de la economía “aletargada” o en caída.

En números:

Solo tres sectores vuelan: minería, agro y energía. Vaca Muerta marcó un récord histórico de producción de petróleo en el primer semestre, con 25.360 miles de m³. Pero esos tres motores juntos representan apenas el 13% del PBI. El resto —consumo masivo, industria manufacturera y construcción— no termina de despertar.

La inflación de julio en la Ciudad de Buenos Aires dio 2,93%. A nivel nacional el dato rondaría el 2,2%. Es el número más bajo en mucho tiempo, pero también empieza a perfilarse como un “piso” difícil de perforar sin profundizar la recesión.

“Para bajar la inflación hacen falta políticas contractivas que van en contra de la reactivación. Políticas de estímulo pueden ayudar, pero seguramente van a implicar una tasa de inflación más alta”, resume el informe. La decisión, según el texto, quedó en manos de las “fuerzas del cielo”.

El impacto en el bolsillo

La falta de “bolsillo” ya pasa factura. Las encuestas de la Di Tella y AtlasIntel-Bloomberg muestran que la imagen del Gobierno cayó a mínimos de la gestión. No se ve una mejora clara ni en el empleo ni en los salarios reales. La inversión acumula cuatro trimestres seguidos de caída. El crédito hipotecario sigue prácticamente congelado por la mora y la inflación residual.

Una de las pocas alternativas que asoma sin generar emisión ni costo fiscal es el uso del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para financiar infraestructura. Por ahora, el Gobierno no se decide a destrabarlo.

Lo que sí crece

No todo es negativo. El sector energético-minero se perfila como el gran salvavidas de las cuentas externas. Para 2030 se espera que la balanza de estos sectores arroje un superávit de u$s 50.000 millones. Además, los proyectos aprobados bajo el régimen del RIGI ya suman promesas de inversión por u$s 83.100 millones, con 15 iniciativas aprobadas, la mayoría en minería y energía.

El problema es que se trata de actividades de capital intensivo: generan mucha divisas pero absorben relativamente poco empleo comparadas con la industria o el comercio.

Qué espera el mercado

El consenso de los economistas (REM) proyecta una inflación de 29,8% para todo 2026 y un dólar a $1.651,80 en diciembre. En cuanto a la actividad, el mercado es más optimista que Econviews y espera un crecimiento del 2,7% para el año. Sin embargo, la realidad de la calle y números como la caída del 4,1% en la construcción durante junio sugieren que el camino será más sinuoso.

Traducido: el Gobierno administra una manta que no llega a tapar ni los pies ni la cabeza al mismo tiempo. Con el calendario electoral ya en marcha, la pregunta que empieza a flotar es cuánto tiempo más se podrá sostener el equilibrio fiscal sin que la tensión social y la caída de la imagen obliguen a mover alguna ficha.

Mientras tanto, el comerciante de Once, el empleado en blanco y la familia que arma el presupuesto del mes siguen esperando que la manta crezca o, al menos, que alguien decida de qué lado tirarla primero.

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