Economía

Stellantis frena sus plantas en Argentina: qué significa para el sector y tu bolsillo

La automotriz adelantó las vacaciones en El Palomar y Ferreyra por la fuerte caída de ventas y stocks acumulados. Analizamos el impacto en la producción local, el empleo y los precios de los autos 0 km.

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Stellantis frena sus plantas en Argentina: qué significa para el sector y tu bolsillo
El Cronista

Stellantis decidió adelantar las vacaciones de sus dos principales plantas en la Argentina por la fuerte caída de la demanda y el acumulación de stocks. La planta de El Palomar, que produce los Peugeot 208 y 2008, paró el lunes pasado y retoma recién el 18 de enero. En Córdoba, la línea de pick-ups Fiat Titano y RAM Dakota en Ferreyra se detiene desde el 1 de diciembre hasta la misma fecha. Solo sigue activa la producción del Fiat Cronos.

¿Qué significa esto para tu bolsillo? Menos producción local suele traducirse en menos oferta de 0 km fabricados en el país, lo que puede empujar los precios al alza o complicar la entrega de los modelos más buscados. Además, afecta la cadena de proveedores y el empleo en dos zonas clave del AMBA y Córdoba.

En números: la producción de Stellantis cayó de 147.093 unidades en 2023 a 134.539 en 2025. Para 2026 tenía un plan de 142.600 autos, pero el mercado no acompañó. En los primeros diez meses del año las ventas de vehículos nuevos bajaron 12,8%. Los modelos de producción nacional cayeron aún más: 38,8% en ventas mayoristas hasta septiembre.

El Fiat Cronos, que durante años fue el auto más vendido, patentó solo 19.601 unidades entre enero y octubre, un 29,7% menos que el año anterior. El Peugeot 208 cayó 39,2% y el 2008, 33,4%. Las pick-ups Titano y Dakota tampoco llegan a los volúmenes esperados: juntas vendieron poco más de 6.800 unidades en diez meses, lejos de los 10.500 que necesitarían para cumplir el plan local.

Traducido: si pensabas cambiar el auto en los próximos meses, podés encontrarte con demoras en la entrega o tener que pagar más por los modelos que sí estén disponibles. Los autos hechos en Argentina representan una parte importante de la oferta accesible, sobre todo en el segmento de entrada y medianos.

¿Por qué pasa esto? Hay tres razones principales. Primero, el mercado interno se enfrió más de lo esperado. El sector automotor había proyectado un crecimiento mínimo del 10% para 2026, pero la realidad fue una caída fuerte. Segundo, las exportaciones no están alcanzando los volúmenes necesarios. Stellantis depende más del mercado local que el promedio de la industria: solo el 47% de su plan era para exportar, cuando el número mágico que menciona el propio presidente de la filial, Martín Zuppi, es del 60% para garantizar sustentabilidad.

Brasil, el principal destino, compró menos autos argentinos. Las ventas de Cronos, 208 y 2008 en ese país también bajaron. Y la competencia de las marcas chinas es feroz tanto acá como allá.

Tercero, a nivel global Stellantis viene de un mal momento. En 2025 registró pérdidas millonarias y está en plena reestructuración con el plan “FaSTLane 2030”, que prioriza eficiencia, reducción de costos y una mezcla de tecnologías (híbridos, combustión y eléctricos) en lugar de apostar todo a lo eléctrico. En ese contexto, plantas con baja ocupación y poca competitividad están bajo la lupa.

Zuppi insiste en que no hay fantasmas ni planes de cierre. “Seguimos trabajando. Hay continuidad productiva tanto en El Palomar como en Ferreyra”, dijo. Pero reconoció que cualquier planta puede cerrar si no es competitiva ni tiene mercado. Es la misma lógica que aplica un comerciante de Once: si no entrás plata, no podés mantener la persiana abierta.

Para ponerlo en contexto, la industria automotriz argentina tiene capacidad para un millón de vehículos por año, pero en los primeros nueve meses de 2026 produjo solo 314.975, un 16,9% menos. Toyota es la que más empuja con récord de exportaciones desde Zárate, mientras que Stellantis arrastra los problemas de sus modelos más maduros.

¿Qué puede pasar de acá a fin de año? Diciembre suele ser un mes flojo por estacionalidad. Si las ventas no repuntan fuerte, es probable que los stocks sigan altos y que en enero se evalúen nuevos ajustes. Los analistas del sector coinciden en que 2027 va a ser clave: o se logra una reactivación del consumo interno y mejores condiciones para exportar, o el fantasma de una mayor reducción de actividad se vuelve más concreto.

Para el lector común, la recomendación es clara: si tenés que comprar un 0 km, compará precios entre los modelos importados y los locales, porque la diferencia puede achicarse. Y para los que trabajan en la cadena automotriz, el mensaje es de cautela: el año que viene va a seguir siendo desafiante.

Stellantis tiene por delante el desafío de recuperar competitividad. La advertencia de su presidente regional no fue en vano. Que no se convierta en profecía depende de cómo evolucione el mercado, las reglas de juego y la capacidad de la compañía para adaptarse a un contexto argentino que, una vez más, no perdona errores.

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