Años atrás, dos productores de arróz discutían por trabajar tierras del estado para sembrar arróz, en tanto tire y afloje uno solo quedó a cargo de esos lotes. Como venganza el productor que perdío se ocupó de difundir los graves problemas que traía la producción de arróz en esa zona de Chaco, donde supuestamentes habían aumentado todo tipo de enfermedades.

Sin mediar palabra va, un Biólogo y un Ingeniero Agrónomo, presentaron argumentos sobre las muestras tomadas del agua del arrozal y el aumento del cáncer en la zona.

Fue tanta la publicidad que pisaron fuerte no solo en el Chaco sino también en muchos lugares del país. Ante tanta indignación una vez los productores los corrieron de la zona, situación por demás complicada.

Mientras el tema quedó en manos de la justicia, dos técnicos fuimos invitados para hacer una jornada explicativa sobre las buenas prácticas agrícolas, cuando llegamos a la Provincia, el Gobernador preocupado por el grupo de linchamiento preparado por los pseudo-ambientalistas decidió suspender esa jornada. Nosotros agradecidos.

Ante la justicia el biólogo reconoció que jamás estuvo en la zona y que nunca analizó muestras de agua de la arrocera, como así también, el cólega reconoció que no puede determinar si una persona que tiene cáncer se debe a que vive cerca del campo. Legalmente el tema se terminó.

Ya en el Congreso Nacional, el biólogo invitado por Pino Solanas, dijo haber mentido ante la justicia porque estaba muy presionado, todo esto esta transcripto en el acta de la cesión.

Hoy, del colega no sabemos nada, el biólogo está contento porque consiguió un trabajo estable en el estado, y mantiene un perfil bajo. Y los preocupados vecinos de la arrocera disfrutan unas buenas comidas a base de pacu, que se produce alternativamente con el cultivo de arróz.

Milagrosamente la carne de pacu, parece tener efectos muy beneficiosos para curar todos los males y el trabajo transformó  un eco-activista en un calmado y despreocupado funcionario público.