A lo largo de la historia, la medicina ha sido un área dedicada a la cura de enfermedades de los seres humanos.

En tiempos remotos, la medicina utilizada era la realizada por rituales mágicos en los que participaban curanderos, chamanes, hechiceros, brujas, entre otros.

Posteriormente, en la Edad Media, comienzan a aparecer algunos descubrimientos anatomicos y fisiológicos ligados con el funcionamiento del cuerpo.

El cambio más drástico en la medicina se produce en la revolución científica del siglo XVII y XVIII, con los aportes teorios y tecnicos de áreas como la biología y la química.

A pesar de todos los conocimientos que se fueron acumulando con los años, y la numerosa cantidad de artículos científicos que se producen a diario, la medicina occidental sigue enfocándose principalmente en la cura de las enfermedades, y no en su prevención.

La prevención de enfermedades es el futuro de la medicina, ya que la evidencia científica apunta a que es mucho más efectivo prevenir, que curar. Con intervenciones sencillas y coherencia evolutiva se podría disminuir un alto porcentaje de las enfermedades que aquejan a gran parte de la población mundial.

Entre las intervenciones más importantes se encuentran el trinomio: alimentación, actividad física y descanso (sueño). Todo apunta a que manejando estas tres variables, se puede lograr disminuir la tasa de morbilidad y mortalidad en gran medida en los países desarrollados.

Estos aspectos recién mencionados también contribuirían a reducir los gastos millonarios en hospitalizaciones, ausencias laborales por enfermedad, enfermedades mentales, entre otros aspectos económicos.

En conclusión, la medicina preventiva tiene como objetivo la intervención sobre las características fundamentales y basicas que han permitido la evolución del ser humano; como la alimentacion, actividad fisica y descanso. Las intervenciones en estas propiedades permitirán en el futuro reducir las enfermedades metabólicas, que son la principal causa de muerte en los países desarrollados.