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Brasil aprobó reducir la semana laboral en medio de la campaña electoral

La Cámara de Diputados dio luz verde a la iniciativa impulsada por Lula que recorta la jornada laboral. La medida se aprobó justo antes de la segunda vuelta presidencial.

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Brasil aprobó reducir la semana laboral en medio de la campaña electoral
Economía / Bolsillo — El Día La Plata

La Cámara de Diputados de Brasil aprobó este jueves una reducción de la semana laboral, una medida que venía siendo impulsada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y que se concretó a solo días de la segunda vuelta electoral.

La iniciativa reduce la jornada laboral semanal de 44 a 40 horas, con el objetivo de mejorar las condiciones de los trabajadores sin afectar el salario. La votación se dio con apoyo de sectores de diferentes bloques, incluso Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, votó a favor, aunque aclaró que la medida podría revisarse si su padre gana las elecciones.

En números, la reforma implica que los trabajadores brasileños pasarán a tener un día menos de labor efectivo por semana, manteniendo el mismo nivel de ingresos. Esto equivale a un alivio concreto en la rutina de millones de familias que dependen de un sueldo mensual.

La aprobación llega en un contexto de fuerte polarización política. Lula impulsó el proyecto como parte de su agenda social, argumentando que Brasil necesitaba aggiornarse a estándares internacionales de descanso y productividad. Del otro lado, sectores más liberales habían advertido sobre posibles impactos en los costos laborales para las empresas.

Traducido al bolsillo del trabajador: quien hoy labura 8 horas diarias de lunes a viernes, pasaría a tener una jornada más corta o un día completo libre adicional, sin perder poder adquisitivo. Para las pymes, en cambio, podría significar ajustar turnos o contratar más personal.

El dato clave es que la ley aún debe pasar por el Senado, donde se espera un debate más complejo. Si se aprueba definitivamente, Brasil se sumaría a un grupo cada vez más grande de países que recortan la semana laboral buscando mayor bienestar.

Para ponerlo en contexto, la medida se votó en un año electoral clave. Tanto el oficialismo como la oposición intentan capitalizar el resultado: unos como un logro social y otros advirtiendo sobre posibles efectos en la competitividad de la economía.

Si la tendencia se mantiene y el proyecto avanza en el Senado, los analistas estiman que los primeros efectos podrían verse en 2027, una vez reglamentada. Mientras tanto, la discusión ya está instalada en la agenda regional y seguramente será observada con atención desde la Argentina.

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