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Mar de plástico en Bangladesh: la crisis ambiental que amenaza el Golfo de Bengala

Bangladesh enfrenta una de las mayores concentraciones de basura plástica del mundo en sus costas. Expertos advierten sobre el impacto en la vida marina, la pesca y la salud humana.

Publicado el 13 de julio de 2026, 04:15 hs

Costa de Bangladesh cubierta por una enorme acumulación de plásticos y basura flotante
La Nacion

Un equipo de investigadores y activistas ambientales documentó en las últimas semanas lo que describen como un "mar de plástico" frente a las costas de Bangladesh, en el Golfo de Bengala. La acumulación de residuos plásticos, en su mayoría provenientes de ríos que drenan desde el país y países vecinos, genera alarma entre científicos y organizaciones internacionales.

Según datos preliminares recopilados por la ONG The Ocean Cleanup y fuentes locales, la zona presenta una de las mayores densidades de microplásticos y macroplásticos registradas en Asia. Botellas, bolsas, redes de pesca abandonadas y envases de todo tipo forman una capa visible que se extiende por varios kilómetros en algunas áreas.

Bangladesh, con más de 160 millones de habitantes y una de las densidades poblacionales más altas del planeta, produce alrededor de 800.000 toneladas de plástico al año. Una parte significativa termina en los ríos Meghna, Padma y Jamuna, que finalmente desembocan en el Golfo de Bengala. La falta de sistemas integrales de gestión de residuos agrava el problema.

Los impactos ya son visibles. Pescadores locales reportan una caída en las capturas, ya que los plásticos dañan las redes y contaminan los hábitats de peces y crustáceos. Además, las tortugas marinas, delfines y tiburones que habitan la zona ingieren o quedan atrapados en los desechos, lo que amenaza la biodiversidad del ecosistema.

Desde el punto de vista sanitario, los microplásticos entran en la cadena alimentaria. Estudios recientes detectaron partículas de plástico en sal marina, mariscos y hasta en el agua potable de algunas comunidades costeras. Organismos de la ONU han señalado que esta situación representa un riesgo a largo plazo para la salud de millones de personas que dependen del mar para su alimentación y sus ingresos.

El gobierno bangladesí ha anunciado medidas para enfrentar la crisis. Entre ellas, la prohibición de bolsas plásticas de un solo uso —que ya rige desde 2002 pero con escasa aplicación— y planes para construir plantas de reciclaje en las zonas ribereñas. Sin embargo, activistas locales sostienen que las iniciativas son insuficientes ante la magnitud del problema y reclaman mayor inversión y cooperación regional.

India y Myanmar, países que comparten cuencas hidrográficas con Bangladesh, también contribuyen al flujo de plásticos. Especialistas estiman que el 80% de la basura marina proviene de fuentes terrestres, principalmente ríos que atraviesan zonas urbanas con deficiente recolección de residuos.

Organizaciones como Greenpeace y The Ocean Cleanup han desplegado sistemas de barreras flotantes en algunos ríos bangladesíes para interceptar la basura antes de que llegue al mar. Los primeros resultados muestran que se pueden recolectar decenas de toneladas por mes, aunque reconocen que se trata de soluciones paliativas.

Los expertos coinciden en que la única salida sostenible pasa por reducir la producción de plásticos de un solo uso, mejorar la gestión de residuos a escala nacional y fomentar una economía circular. Mientras tanto, las imágenes del "mar de plástico" en Bangladesh se convierten en un recordatorio visual de la urgencia global de abordar la contaminación por plásticos.

La situación en el Golfo de Bengala no es un caso aislado. Estudios internacionales ubican a varios ríos asiáticos entre los mayores contribuyentes de plásticos a los océanos. Lo que ocurre en Bangladesh, sin embargo, llama especialmente la atención por la escala humana que depende directamente de ese ecosistema amenazado.

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