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Ni demócratas ni republicanos: crece el número de candidatos independientes en EE.UU.

Cada vez más postulantes deciden correr sin el respaldo de los dos grandes partidos. Qué estados lideran esta tendencia y qué puede cambiar de cara a las elecciones de 2026.

Publicado el 14 de julio de 2026, 04:05 hs

Candidato independiente hablando en un mitin con banderas de EE.UU. al fondo
La Nacion

El fenómeno ya no es anecdótico. En los últimos ciclos electorales, el número de candidatos independientes o de terceros partidos en Estados Unidos viene creciendo de forma sostenida, tanto en elecciones locales como estatales y federales.

Según datos recopilados por organizaciones que monitorean el proceso electoral, en las elecciones de medio término de 2022 se registraron más de 1.000 postulantes que no se identificaron ni con el Partido Demócrata ni con el Republicano. La tendencia se mantiene y, de cara a las elecciones de 2026, varios analistas anticipan que el número podría ser aún mayor.

Para ubicarse: Estados Unidos tiene un sistema bipartidista muy arraigado, donde casi todos los cargos importantes se reparten entre demócratas y republicanos. Sin embargo, el descontento con ambos partidos —que muchos ven como alejados de la gente común— está impulsando a más ciudadanos a probar suerte por fuera de esas estructuras.

Los estados que concentran la mayor cantidad de candidaturas independientes son California, Texas, Florida y Nueva York. En California, por ejemplo, el sistema de “top-two” (donde los dos candidatos más votados pasan a la segunda vuelta sin importar el partido) facilita un poco más la competencia fuera de los grandes partidos. En Texas, la tradición libertaria y el tamaño del estado también juegan a favor de postulantes outsiders.

¿Por qué ahora? Varias encuestas recientes muestran que alrededor del 40% de los estadounidenses se identifican como “independientes”, aunque muchos terminan votando por uno de los dos grandes partidos. El hartazgo con la polarización extrema, los escándalos internos de ambos lados y la percepción de que los partidos responden más a sus donantes que a los votantes explican gran parte del fenómeno.

Un caso que generó atención fue el de candidatos a gobernador y a legisladores estatales que, sin estructura partidaria, lograron reunir las firmas necesarias para aparecer en la boleta. En algunos distritos locales, independientes han conseguido incluso ganar bancas, especialmente en temas como educación, medio ambiente o impuestos.

De cara a las elecciones de medio término de 2026, que renovarán toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, los analistas coinciden en que es poco probable que un independiente gane un escaño federal de alto perfil. Sin embargo, sí pueden actuar como “spoilers”: restar votos clave en distritos cerrados y obligar a los candidatos tradicionales a ajustar sus discursos.

En Argentina, donde el sistema de partidos también muestra fatiga, este fenómeno genera curiosidad. Muchos se preguntan si el cansancio con las dos opciones dominantes puede abrir espacio real a alternativas. La respuesta, por ahora, es que en EE.UU. el bipartidismo sigue siendo muy fuerte, pero las grietas son cada vez más visibles.

Las organizaciones que apoyan candidaturas independientes, como Independent Voting o FairVote, vienen impulsando reformas electorales que facilitarían aún más estas postulaciones, como la implementación del voto por ranking (ranked choice voting) en más estados.

Lo que se sabe hasta ahora es que, aunque los independientes rara vez ganan las grandes elecciones, su aumento está cambiando la forma en que los partidos tradicionales hacen campaña y obliga a los estrategas a prestar atención a un electorado que ya no se siente representado por las etiquetas rojas o azules.

Las próximas elecciones de 2026 serán un termómetro importante: si el número de candidatos independientes sigue creciendo y logra captar una porción significativa del voto, podría sentar un precedente para las presidenciales de 2028.

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