Plan subterráneo en Chicago: así funciona el proyecto contra inundaciones del alcalde Brandon Johnson
El alcalde Brandon Johnson activó una iniciativa innovadora con túneles y reservorios subterráneos para mitigar las inundaciones que azotan a Chicago durante las tormentas intensas.
El alcalde de Chicago, Brandon Johnson, confirmó la activación de un ambicioso proyecto subterráneo diseñado para combatir las inundaciones que afectan regularmente a la ciudad durante las tormentas fuertes. Se trata de un sistema de túneles y reservorios profundos que busca capturar, almacenar y tratar el exceso de agua de lluvia antes de que invada calles, sótanos y el sistema de alcantarillado.
El plan, conocido como el Túnel de Alivio de Inundaciones del Río Chicago, ya lleva años en desarrollo pero recibió un impulso definitivo bajo la gestión de Johnson. La idea central es simple pero de ingeniería compleja: en lugar de dejar que el agua corra por la superficie y genere caos, se la desvía hacia cavernas artificiales ubicadas decenas de metros bajo tierra. Una vez allí, se bombea de a poco hacia plantas de tratamiento o se libera de forma controlada al lago Michigan.
Según datos del Departamento de Agua de Chicago, la ciudad registra en promedio entre 100 y 150 eventos de inundación al año, muchos de ellos provocados por lluvias intensas que el sistema actual no logra absorber. El cambio climático ha agravado el problema: las tormentas son más frecuentes y traen volúmenes de agua que superan la capacidad histórica de las redes de drenaje construidas hace más de un siglo.
El proyecto no es barato. Se estima una inversión que supera los miles de millones de dólares, financiada en parte con fondos federales y estatales. Sin embargo, las autoridades sostienen que el costo es menor al que genera cada inundación en reparaciones, pérdidas económicas y problemas de salud pública. En 2023, solo una tormenta fuerte dejó daños estimados en decenas de millones.
Desde el punto de vista técnico, el sistema funciona con compuertas automáticas, sensores en tiempo real y bombas de alta capacidad. Cuando los radares detectan una tormenta que se aproxima, se activan protocolos que preparan los reservorios vacíos. El agua ingresa por tomas estratégicas ubicadas en puntos críticos de la ciudad, como barrios bajos o zonas industriales.
Johnson presentó el avance del proyecto como una muestra de que las ciudades pueden adaptarse al nuevo clima sin resignar calidad de vida. "No podemos seguir reaccionando después de cada tormenta. Hay que anticiparse", dijo durante el anuncio. La iniciativa también incluye mejoras en superficie: más espacios verdes, techos absorbentes y pavimentos permeables que ayudan a que menos agua llegue al sistema subterráneo.
Para los vecinos de barrios históricamente afectados, como el South Side o áreas cercanas al río, la noticia representa un alivio concreto. Muchos recuerdan las imágenes de autos flotando y comercios destruidos tras las tormentas de años anteriores. Aunque la obra completa demandará varios años más, las primeras etapas ya están operativas y muestran resultados medibles en reducción de anegamientos.
El caso de Chicago se sigue con atención en otras ciudades estadounidenses y de América Latina que enfrentan problemas similares. Expertos en urbanismo destacan que este tipo de soluciones basadas en infraestructura gris combinada con verde podrían convertirse en modelo para metrópolis que luchan contra el aumento de eventos climáticos extremos.
Mientras tanto, el equipo del alcalde continúa monitoreando el desempeño del sistema y ajustando parámetros. La próxima gran tormenta servirá de prueba real para un proyecto que, más allá de los números, busca cambiar la relación de una ciudad con su propio clima.