Terremoto, guerra interna y déficit récord: las cuatro crisis que enfrenta Colombia
Un sismo de 7,4 grados dejó 273 muertos y miles de damnificados en el eje cafetero, justo cuando el nuevo presidente Abelardo de la Espriella intentaba estabilizar un país con conflicto armado en aumento, división política y una economía con déficit fiscal del 6,4% del PIB.
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el eje cafetero el jueves se convirtió en la cuarta crisis simultánea que enfrenta Colombia bajo la flamante presidencia de Abelardo de la Espriella. Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, el balance provisional es de 273 muertos, 3.800 heridos, 377 desaparecidos y más de 97.500 damnificados. Además, 12.584 viviendas quedaron destruidas y otras 74.873 sufrieron daños.
El sismo ocurrió cuando De la Espriella llevaba menos de 72 horas en el cargo. El epicentro se ubicó en una zona parcialmente controlada por el ELN y el Clan del Golfo, lo que complicó los operativos de rescate y va a entorpecer la reconstrucción. Ya se registraron ataques de grupos armados durante la emergencia: dos soldados fueron asesinados en Huila.
La catástrofe llega en un momento crítico. Colombia arrastra un conflicto armado de más de 60 años que se agravó durante el gobierno de Gustavo Petro. La política de “Paz Total” no logró ningún desarme. Al contrario: según datos oficiales, las estructuras armadas pasaron de 15.120 integrantes en diciembre de 2022 a 28.802 en julio de 2026. El Clan del Golfo, el ELN y las disidencias de las FARC expandieron su presencia en municipios y territorios disputados.
La superficie cultivada con coca alcanzó un récord de 261.000 hectáreas en 2024 y la producción potencial de cocaína subió de 1.738 a 3.001 toneladas. En 2025 se registraron 116 enfrentamientos entre grupos armados (récord desde 2016), un aumento del 62% en ataques contra la Fuerza Pública y 277 ataques con drones explosivos. El Comité Internacional de la Cruz Roja calificó a 2025 como el peor año de la última década en materia humanitaria, con más de 235.000 desplazados individuales y casi 177.000 personas confinadas por la violencia.
De la Espriella, que asumió con una ajustada victoria por poco más de 250 mil votos, propone volver a una estrategia de mano dura similar al Plan Patriota. Con apoyo de Estados Unidos, ya comenzaron operativos y se anunciaron acciones conjuntas. Sin embargo, la falta de estructura política propia complica la gobernabilidad: su partido no tiene gobernadores ni alcaldes y en el Congreso depende de alianzas inciertas frente a un Pacto Histórico dominante.
A esto se suma una profunda crisis económica. El déficit fiscal cerró 2025 en 6,4% del PIB, uno de los más altos de la región. El resultado primario empeoró a 3,5%. Para estabilizar la deuda, el país necesitaría generar superávit primario desde 2027, según el Comité Autónomo de la Regla Fiscal. En abril de 2026, S&P bajó la calificación soberana a BB-.
La inversión extranjera en petróleo y minería cayó 34% entre 2023 y 2025. La producción petrolera bajó a 746.000 barriles diarios y las reservas se redujeron. La reforma laboral del gobierno anterior elevará los costos para las empresas entre 6,8% y 35% en un mercado donde más de la mitad del empleo es informal.
De la Espriella había prometido un ajuste fiscal inspirado en las medidas de Javier Milei: congelamiento del gasto y reducción del tamaño del Estado. El terremoto, que según estimaciones de BTG Pactual puede demandar unos 6.350 millones de dólares (cerca del 1% del PIB) solo en emergencia y reconstrucción, vuelve muy difícil cumplir esa meta en 2026.
La respuesta a la catástrofe natural condicionará las otras tres crisis. La reconstrucción del eje cafetero, clave para las exportaciones, será el primer gran examen del nuevo gobierno. Mientras tanto, el conflicto armado sigue escalando en las zonas afectadas y la fragilidad fiscal limita las herramientas disponibles. Colombia entra en un período de alta incertidumbre donde cada decisión en materia de rescate y reconstrucción tendrá impacto directo en la estabilidad política y económica del país.