La visita del Papa León XIV: el operativo oficial para despolitizarla y la foto cruda que se llevará
El Gobierno busca controlar la agenda institucional de la gira papal, pero la bajada al territorio expone la vulnerabilidad social. El lunes visitó el Cottolengo de Claypole y la UCA, donde se espera que reciba mensajes sobre pobreza, trabajo y discapacidad.
El protocolo oficial, la recepción en Aeroparque, la ceremonia en Casa Rosada y el encuentro a solas con Javier Milei son las partes del viaje papal que el Gobierno puede administrar con precisión. Sin embargo, lo que ocurre cuando León XIV baje del escenario institucional y se encuentre con la realidad territorial es mucho más difícil de controlar.
Ese es el terreno donde se abrió, de manera silenciosa, una disputa política en torno a la visita. Porque la sola presencia del Sumo Pontífice en determinados lugares transmite un mensaje por sí misma, aunque no mencione nombres ni gobiernos.
La Casa Rosada insiste en que se trata de una gira estrictamente pastoral y que cualquier referencia a la pobreza, el trabajo o la vulnerabilidad no debe interpretarse como una crítica directa. Aun así, no desconoce las observaciones que la Iglesia viene formulando desde hace tiempo sobre el tejido social.
Del otro lado, movimientos populares, sindicatos y dirigentes opositores coinciden en que no es necesario que el Papa nombre al Presidente: basta con que vea sin filtros la situación de los sectores más postergados. Algunos sectores eclesiales que han alertado sobre el impacto del ajuste comulgan en silencio con esa estrategia.
El programa que generó tensiones
La primera actividad territorial del Papa el lunes por la mañana fue la visita al Pequeño Cottolengo Don Orione, en Claypole, partido de Almirante Brown. Por la tarde, mantendrá un encuentro en la Universidad Católica Argentina específicamente dedicado al “mundo del trabajo”, según la denominación vaticana.
Ambas actividades fueron incorporadas al programa oficial contra la voluntad inicial de la Casa Rosada, según fuentes de la organización. Los movimientos populares participan activamente en la preparación de la escala bonaerense y repiten una frase sobre la visita a Don Orione: “va a ser la foto más cruda que se va a llevar el Papa”.
No se refieren solo a la discapacidad, sino al deterioro que sufrieron instituciones que dependen del financiamiento público. El Cottolengo alberga a más de 400 personas con discapacidad y tuvo que recurrir a la Justicia por deudas y falta de insumos. Un juzgado federal ordenó embargar más de 828 millones de pesos del Ministerio de Salud, y luego el Gobierno regularizó los pagos. La provincia de Buenos Aires, a su vez, firmó un convenio para financiar 100 becas y un refuerzo económico.
El gobernador Axel Kicillof estuvo presente en Claypole. Para el peronismo bonaerense, la imagen del Papa con los sectores más vulnerables tiene una potencia simbólica difícil de igualar con un discurso.
En un primer momento, algunos sectores de la Iglesia habían propuesto llevar al Pontífice a un barrio vulnerable profundo de La Matanza para mostrar la miseria más extrema. Finalmente se acordó el operativo en Almirante Brown tras negociaciones con la Iglesia local y el Vaticano.
El antecedente doctrinal y las tensiones ideológicas
En agosto, durante un encuentro en Rímini, León XIV señaló que Jesús “acogía y ponía en el centro” a los enfermos, personas con discapacidad y pobres. En mayo, el arzobispo Jorge García Cuerva ya había usado la parábola del paralítico para interpelar sobre la desprotección de los más necesitados.
En los últimos meses, el oficialismo modificó su posición y presentó un proyecto de ley sobre discapacidad para el Presupuesto 2027, quitándole la “emergencia” que había sostenido en 2025.
Monseñor Dante Braida, titular de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, recordó días atrás que hay “sectores muy postergados que necesitan una mano más grande” y reivindicó el rol de las organizaciones sociales para generar empleo y participación.
El documento que llegó al Vaticano
Los movimientos populares se reunieron los días 27 y 28 de octubre en La Matanza con una delegación vaticana encabezada por sor Alessandra Smerilli. De allí surgió una declaración que llegó a manos de León XIV y que funciona como plataforma: Tierra, Techo y Trabajo, derechos laborales, integración de barrios populares, cuidados, narcotráfico, inteligencia artificial, soberanía sobre los recursos y reinserción de personas privadas de libertad.
El texto advierte que “las desigualdades se han profundizado” y llama a “plantar bandera contra la deshumanización”. Smerilli reafirmó el vínculo entre el Vaticano y los movimientos populares con palabras del propio Papa: “La Iglesia debe estar con ustedes: una Iglesia pobre para los pobres”.
Esta relación es especialmente sensible para un Gobierno que hizo de la eliminación de “intermediarios” uno de sus emblemas y que cuestionó a los “gerentes de la pobreza”.
La agenda social previa del Papa
La agenda que se desplegará no fue construida para esta visita. León XIV ya la expresó en encíclicas y discursos anteriores, y en varios puntos entra en tensión con la visión del Presidente.
En materia de inteligencia artificial, el Papa reclama responsabilidad humana, controles y que no se deje librada a sistemas sin accountability. Milei, en cambio, ha dicho que no la va a regular y que la dejará libre para atraer inversiones.
Sobre el trabajo, León XIV pide que la automatización venga acompañada de protección del empleo, recualificación y participación de los trabajadores. El Presidente sostiene que el progreso tecnológico destruye y crea empleos, y que el problema surge cuando falta flexibilidad laboral.
En cuanto a la pobreza, Milei defiende el déficit cero y la libertad económica como herramientas para reducirla. El Papa advierte contra las ideologías que defienden “la autonomía absoluta de los mercados” y pide resolver las causas estructurales.
El Gobierno buscó enmarcar la visita como un refuerzo de los valores occidentales y evitar una confrontación directa. Lo que el Papa transmita una vez que esté en territorio, sin embargo, queda fuera de su control.