Sociedad

A los 105 años reveló los secretos de su longevidad: “Nada de snacks”

Anna Decanini, neoyorquina de origen italiano que vive en Connecticut, celebró su cumpleaños y contó qué hábitos la mantuvieron con vitalidad: comida casera, familia y buen humor.

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Mesa de desayuno familiar con tazas y frutas
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Anna Decanini cumplió 105 años y lo celebró rodeada de su familia en Connecticut. Nacida en Nueva York en 1921, de padres italianos, la centenaria mantiene una lucidez envidiable y quiso compartir qué la ayudó a llegar hasta acá con tanta energía.

Según contó, su receta para la longevidad pasa por tres pilares claros: el amor de la familia, la comida casera y el buen humor. “Nada de snacks”, dijo con firmeza cuando le preguntaron por sus hábitos alimentarios. En su casa siempre se cocinó todo desde cero, como se hacía en las familias italianas de su época.

La mujer, que todavía vive de forma independiente aunque con apoyo de sus seres queridos, evita los alimentos procesados y prioriza las comidas preparadas en casa con ingredientes frescos. Ese hábito, heredado de su infancia, se mantuvo a lo largo de toda su vida y es uno de los que más destaca cuando le piden consejos.

Además de la alimentación, Decanini pone el foco en el vínculo familiar. Rodeada de hijos, nietos y bisnietos, asegura que el cariño y la compañía constante son un pilar fundamental para mantenerse activa y con ganas de seguir adelante.

El buen humor completa la trilogía. Anna es conocida en su círculo por su risa fácil y por no dejarse ganar por las dificultades. “Hay que tomarse las cosas con gracia”, repite a menudo a sus familiares.

Su historia se suma a las de otros centenarios que, más allá de la genética, destacan el rol de los hábitos diarios, la alimentación real y las relaciones afectivas. En un momento donde crece el interés por vivir más y mejor, el testimonio de esta mujer de 105 años resulta especialmente valioso porque viene desde la experiencia concreta y sin fórmulas mágicas.

Aunque la ciencia sigue estudiando los factores de la longevidad, casos como el de Anna Decanini refuerzan lo que muchos expertos ya señalan: que la combinación de dieta mediterránea (o similar a la que ella sigue), movimiento natural en la vida cotidiana y fuertes lazos sociales parece ser una de las mejores estrategias disponibles.

Hoy, con 105 años cumplidos, Anna sigue disfrutando de su familia y de las comidas que ella misma prepara o que le cocinan con el mismo cariño que ella transmitió durante décadas. Su mensaje es simple pero potente: comer bien, reírse a menudo y rodearse de quienes uno quiere.

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