Discriminación corporal: a siete de cada 10 argentinos les cuesta encontrar ropa de su talle
Según la última Encuesta Nacional sobre Alimentación, Ejercicio y Redes Sociales, el 70% de los argentinos enfrenta dificultades para hallar prendas de su talle, y el 90% reporta daños en su autoestima por esta experiencia.
Si alguna vez saliste de una tienda de ropa con la autoestima por el piso porque nada te quedaba bien, no estás solo. Una nueva encuesta revela que siete de cada diez argentinos tienen problemas para encontrar prendas de su talle, una situación que va mucho más allá de una molestia y que afecta directamente la salud emocional de las personas.
El dato surge de la última Encuesta Nacional sobre Alimentación, Ejercicio y Redes Sociales, que consultó a miles de personas en todo el país. El 70% de los encuestados afirmó que le cuesta conseguir ropa adecuada a su cuerpo, mientras que el 90% reportó que esta dificultad genera daños en su autoestima. Las mujeres son las más afectadas, pero el problema también alcanza a varones y a personas de todas las edades.
Esta realidad pone en evidencia una forma de discriminación corporal que se esconde en las góndolas y en las tallas estandarizadas. Muchas marcas siguen produciendo bajo patrones que responden a un ideal de cuerpo que no representa la diversidad real de la población. El resultado es que miles de personas deben conformarse, modificar prendas o directamente dejar de comprar ropa nueva.
Los especialistas en salud mental señalan que estas experiencias repetidas generan ansiedad, frustración y una imagen corporal negativa. En un contexto donde las redes sociales ya imponen estándares inalcanzables, no poder vestirse con comodidad y sin tener que pasar por un probador que se siente como un juicio termina siendo un golpe más a la autoestima.
En Buenos Aires, el problema se repite en shoppings y locales de barrio por igual. Vecinas de Almagro, Caballito y Villa Crespo comentan en grupos de WhatsApp que muchas veces terminan comprando online en sitios extranjeros o recurriendo a sastres para que les arreglen lo que encuentran. Otras directamente evitan ir de compras, lo que también limita su vida social y laboral.
Desde hace años se viene reclamando que las marcas amplíen sus gamas de talles y que los estándares sean más inclusivos. Algunas empresas locales han comenzado a incorporar líneas plus size o talles grandes, pero la mayoría todavía se mantiene en un rango estrecho que deja afuera a gran parte de la población.
El impacto no es solo emocional. También tiene consecuencias prácticas: muchas personas terminan usando ropa inadecuada, que ajusta o que no se adapta a su cuerpo, lo que afecta la comodidad diaria y hasta la postura. En el caso de las mujeres, la dificultad es mayor a la hora de encontrar ropa formal para el trabajo o prendas cómodas para el día a día.
Expertos en moda inclusiva sostienen que ampliar la oferta de talles no solo es una cuestión de derechos sino también de negocio: quien atienda esta demanda real podrá captar un mercado que hoy se siente ignorado. Mientras tanto, la encuesta vuelve a poner sobre la mesa un problema silencioso que afecta a millones de argentinos todos los días.
Si vos también pasás por esto, no es un problema individual. Es una cuestión estructural que necesita cambios en la industria textil y una mirada más amplia sobre qué significa vestir a una sociedad diversa.