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Plantas de interior resistentes al calor: cómo elegirlas para el verano porteño

Expertos en bienestar ambiental recomiendan especies fáciles de cuidar que soportan altas temperaturas y humedad. Claves para que el bochorno no afecte su salud ni tu comodidad en los próximos meses.

Publicado el 5 de julio de 2026, 01:15 hs

Con el verano ya instalado en Buenos Aires y las temperaturas que no dan tregua, cada vez más personas buscan soluciones naturales para mejorar la calidad del aire y refrescar los ambientes. Las plantas de interior resistentes al calor se convirtieron en una opción práctica y decorativa para mitigar el bochorno en departamentos y casas sin patio.

Según especialistas en bienestar ambiental consultados, no todas las plantas sobreviven igual al calor porteño. Factores como la humedad, la falta de ventilación y la exposición solar indirecta son determinantes. Por eso, la elección debe priorizar especies adaptadas a condiciones de interior con temperaturas que superan los 30 grados.

Entre las recomendaciones más repetidas aparecen la sansevieria (también conocida como lengua de suegra), la pothos o potus, la zamioculcas y variedades de monstera. Estas plantas destacan por su bajo mantenimiento y capacidad de purificar el aire, absorbiendo dióxido de carbono y liberando oxígeno incluso en noches calurosas.

"La clave está en elegir especies que toleren la sequedad del ambiente provocada por el uso constante de aire acondicionado", explicó una paisajista especializada en interiores. Agregó que plantas como la sansevieria requieren riego cada 15 días y resisten bien la falta de luz directa, ideal para quienes viven en edificios altos del centro o barrios como Palermo y Caballito.

La zamioculcas, originaria de África, es otra de las favoritas. Sus hojas gruesas almacenan agua, lo que la hace prácticamente indestructible para quienes olvidan regar. Según datos de viveros de la Ciudad, su demanda aumentó un 40% en los últimos dos veranos, coincidiendo con las olas de calor más intensas registradas.

Además de sus beneficios estéticos, estas plantas contribuyen al bienestar ambiental. Estudios citados por expertos indican que la presencia de vegetación en interiores puede reducir hasta un 20% la sensación térmica percibida y mejorar la humedad relativa del ambiente, contrarrestando el efecto resecante del aire acondicionado.

Para elegir correctamente, los especialistas sugieren evaluar primero la orientación del departamento. En ambientes con poca luz natural, la sansevieria y la zamioculcas son ideales. Si hay buena iluminación pero sin sol directo, el potus y la monstera funcionan mejor. Siempre es recomendable comprar en viveros locales que conozcan las condiciones climáticas de Buenos Aires.

El cuidado es sencillo pero requiere constancia. Evitar el exceso de agua es fundamental: la mayoría de estas especies prefiere que la tierra se seque completamente entre riegos. Durante las olas de calor, se recomienda pulverizar las hojas con agua tibia una vez por semana para mantener la humedad foliar sin saturar las raíces.

Desde el punto de vista de la salud, incorporar estas plantas puede ayudar a combatir problemas respiratorios agravados por el polen y el polvo en suspensión durante el verano. Además, su mantenimiento bajo las convierte en una opción accesible para familias con niños o personas con poco tiempo libre.

Viveros de Flores y Villa Urquiza reportan que la tendencia se mantiene en aumento. Muchas personas combinan varias especies en el mismo ambiente para maximizar el efecto purificador y estético. La recomendación general es empezar con dos o tres plantas de diferentes alturas para crear un microclima más agradable dentro del hogar.

Con el pronóstico de un verano largo y con temperaturas por encima del promedio, incorporar plantas resistentes al calor aparece como una medida sencilla de adaptación al cambio climático a escala doméstica. No solo mejoran la decoración, sino que aportan una solución concreta al problema del bochorno en la ciudad.

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