Sociedad

Según los neurólogos, las siestas largas no sirven para compensar la falta de sueño

El especialista en medicina del sueño Pablo Ferrero explica por qué las siestas prolongadas del fin de semana no reparan el sueño perdido durante la semana y detalla los 26 minutos ideales recomendados por la NASA, junto con claves para mejorar la calidad del descanso nocturno.

Publicado el

Jorge Tartaglione: la mejor posición para dormir es de costado y del lado izquierdo
(fuente-original)

Lograr un descanso reparador es uno de los pilares fundamentales de la salud física y mental. Según el neurólogo y especialista en medicina del sueño Pablo Ferrero, el tiempo óptimo de descanso nocturno oscila entre las 7 y 8 horas diarias.

El experto hizo hincapié en la siesta como un punto crucial dentro de la medicina del sueño. Desaconseja por completo el uso de siestas prolongadas como mecanismo para compensar la deuda de sueño acumulada durante la semana laboral, ya que esto puede alterar el ritmo circadiano.

“Si vos estás haciendo la siesta el fin de semana porque tuviste 5 días de poco sueño, claramente esa no es la forma de solucionarlo”, destacó Ferrero. En cambio, recomendó la duración ideal de la siesta según la NASA: 26 minutos, un tiempo que nadie discute en el ámbito de la medicina del sueño.

Más allá de la duración, la calidad del entorno y los elementos utilizados para dormir juegan un rol decisivo. El neurólogo subrayó las ventajas técnicas de los colchones de resortes, que permiten que el cuerpo respire mejor, aunque aclaró que tanto estos como los de espuma son excelentes productos si cumplen con ciertos requisitos ergonómicos.

Ferrero recomendó no tomar la decisión de comprar un colchón de forma apresurada. Sugirió visitar locales comerciales y probar distintas opciones durante al menos 15 o 20 minutos. El diseño debe contemplar la ergonomía de la columna, que posee una forma de “S” natural.

En ese sentido, advirtió sobre la importancia del pantografiado en la espuma. Este proceso permite que las zonas de mayor peso del cuerpo, como la pelvis o los hombros, se hundan adecuadamente para evitar que las lumbares queden “sobre el aire” y se generen problemas posturales tras 8 horas en una mala posición.

Respecto a la almohada, sugirió buscar diseños anatómicos o ergonómicos que cuenten con dos alturas distintas. “La joroba más baja tiene que ir en el espacio que está abajo del cuello, justamente para que este espacio que tiene forma de bóveda se llene con esta espuma y haga que descanse el cuello mientras que la cabeza va a quedar alojada en el hueco”, precisó.

Además, destacó el uso de telas frías en el soporte cervical para favorecer la pérdida de temperatura corporal, un factor vital durante la noche. En caso de no tener contraindicaciones como ronquidos o apneas, recomendó dormir mirando hacia arriba. Si es necesario rotar, el lado izquierdo es el más indicado para reducir el reflujo y los problemas digestivos.

Para acondicionar el ambiente, enfatizó la necesidad de mantener una temperatura fresca, idealmente entre 19 y 21 grados, y total oscuridad. Esto es ideal para permanecer en una buena etapa de sueño, lograr un descanso reparador y sentirse reconfortado al día siguiente.

La exposición a luces artificiales, especialmente las azules de dispositivos electrónicos, altera la segregación de melatonina. Para contrarrestar entornos ruidosos, Ferrero valoró el uso de ruidos blancos como el de un motor, un aire acondicionado o un ventilador, que ayudan a enmascarar otros sonidos.

En cuanto a la indumentaria, sugirió dormir sin ropa siempre que sea posible para facilitar la termorregulación, y optar por sábanas frescas de fibras naturales como bambú o algodón de alta cantidad de hilos.

Mantener estos hábitos contribuye a mejorar la calidad del sueño y evitar los efectos negativos de la deuda de descanso acumulada.

← Volver a Sociedad