Economía

Algodonera Avellaneda: la Justicia ordenó el cramdown para evitar la quiebra

La empresa de la familia Vicentin recibió una última chance judicial. Acreedores y terceros podrán presentar ofertas para quedarse con la algodonera y evitar su cierre definitivo.

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Interior de una planta industrial genérica con maquinaria
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

La Justicia de Santa Fe ordenó abrir el proceso de cramdown para Algodonera Avellaneda, la empresa del grupo Vicentin que se encuentra al borde de la quiebra. Esta medida representa la última salida legal que tiene la compañía para evitar el cierre definitivo y la liquidación de sus activos.

El cramdown es un mecanismo que permite imponer un acuerdo de reestructuración a los acreedores disidentes si se cumplen ciertos requisitos de mayorías y equidad. En este caso, la resolución judicial habilita que tanto los acreedores como eventuales terceros interesados puedan presentar ofertas para adquirir la empresa o partes de ella, buscando una solución que preserve la actividad productiva.

Algodonera Avellaneda es una de las principales procesadoras de algodón del país y forma parte del conglomerado que alguna vez fue uno de los mayores exportadores de granos de Argentina. La crisis que afecta al grupo desde hace años impactó de lleno en esta unidad de negocio, que acumula deudas significativas y dificultades para mantener su operación.

En números:

La empresa cuenta con instalaciones en la localidad de Avellaneda, en el norte de Santa Fe, y su actividad está directamente ligada al precio internacional del algodón, los costos logísticos y el tipo de cambio. Según datos del sector, la merma en la producción algodonera de las últimas campañas y la fuerte presión financiera dejaron a la firma contra las cuerdas.

Para los productores algodoneros de la región, el futuro de la planta es clave. Muchos dependen de ella para colocar su cosecha y obtener liquidez en tiempo y forma. Si la algodonera cierra, el impacto se sentiría en la cadena de valor completa: desde el campo hasta el transporte y la industrialización.

¿Qué significa esto para el bolsillo de la gente?

Aunque no se trata de un producto de consumo masivo como el pan o la carne, la quiebra de una empresa de este tamaño afecta empleo directo e indirecto en una zona con poca diversificación productiva. Además, en un contexto de inflación alta, cualquier disrupción en las cadenas de suministro termina trasladándose a precios.

El proceso que inicia ahora permitirá que potenciales inversores o acreedores presenten propuestas. La Justicia evaluará si alguna de esas ofertas garantiza la continuidad de la empresa y un pago razonable a los acreedores. Si ninguna propuesta prospera, el camino más probable sería la quiebra y la subasta de los bienes.

Desde el entorno de la familia Vicentin sostienen que la apertura del cramdown es una oportunidad para reestructurar la deuda y buscar un socio estratégico. Analistas del sector agroindustrial señalan que el valor de la algodonera radica en su capacidad instalada y su posición geográfica, aunque el pasivo acumulado complica cualquier negociación.

Si la tendencia se mantiene y surge un comprador viable, la planta podría retomar actividad en los próximos meses. Para los trabajadores y proveedores, eso significaría preservar s de ingreso en una región donde las opciones laborales son limitadas. De lo contrario, el desenlace podría ser el cierre definitivo de una empresa histórica del norte santafesino.

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