El riesgo país vuelve a subir y supera los 540 puntos por primera vez desde mayo
El indicador de JP Morgan acumuló un alza de 31 unidades en lo que va de septiembre y tocó su nivel más alto en cuatro meses. Qué significa este movimiento para la economía argentina y el bolsillo de los argentinos.
El riesgo país volvió a trepar y cerró este martes por encima de los 540 puntos básicos, su valor más alto desde mayo. Según el índice que elabora JP Morgan, el indicador sumó 31 unidades en lo que va de septiembre y se ubica en los niveles más elevados de los últimos cuatro meses.
En números concretos, el riesgo país terminó la jornada en 543 puntos. Este repunte se da en un contexto de mayor tensión en los mercados financieros globales y también por algunas dudas locales sobre el ritmo de la consolidación fiscal y el acuerdo con el FMI.
Traducido al lenguaje de todos los días: el riesgo país mide cuánto más caro le resulta al país tomar deuda en dólares respecto de Estados Unidos. Cuando sube, significa que los inversores perciben más riesgo de default y, por lo tanto, exigen una mayor tasa de interés para prestarle plata a la Argentina.
¿Qué significa esto para tu bolsillo? Aunque no lo sientas de manera directa e inmediata como una suba del dólar blue o de los precios en el supermercado, un riesgo país más alto encarece el financiamiento del Estado y de las empresas. Eso, a la larga, puede traducirse en menos inversión, menos crecimiento y presión adicional sobre las cuentas públicas.
Para el comerciante de Once o el que tiene que remarcar precios el lunes, un riesgo país alto suele venir acompañado de mayor volatilidad cambiaria. En los últimos meses, cada vez que el indicador superó los 500 puntos se vio presión sobre el dólar y, en algunos casos, aceleración de la inflación.
El dato clave es que en mayo el riesgo había bajado hasta los 480 puntos aproximadamente, lo que había generado cierto alivio en el mercado. Volver a superar los 540 puntos borra gran parte de esa mejora y vuelve a poner el foco en la sostenibilidad de la deuda.
Desde el punto de vista macro, los analistas señalan que la suba responde a una combinación de factores. Por un lado, el contexto internacional: subas de tasas en algunos países emergentes y menor apetito por riesgo. Por el otro, señales locales como la necesidad de cerrar la renegociación con el Fondo y dudas sobre cómo seguirá el programa económico después de las primeras medidas de ajuste.
En el día a día, un riesgo país en 540 puntos no cambia tu sueldo de mañana ni el precio del pan. Pero sí condiciona las chances de que la economía se estabilice y empiece a crecer de manera sostenida. Si el indicador sigue subiendo, es probable que veamos más cautela de los inversores y mayor presión sobre las reservas del Banco Central.
Para ponerlo en contexto: en los peores momentos de 2022 y 2023 el riesgo país llegó a superar los 2.000 puntos. Hoy estamos lejos de esos niveles, pero la tendencia alcista de septiembre preocupa porque revierte la mejora que se había logrado en los primeros meses del año.
Los inversores locales e internacionales estarán atentos a los próximos datos de inflación, las reservas y el resultado de las negociaciones con el FMI. Mientras tanto, el que tiene que pagar las cuentas a fin de mes sabe que cualquier turbulencia financiera termina, de una u otra forma, impactando en los precios y en el poder de compra.
Si la tendencia se mantiene, los analistas estiman que el riesgo país podría seguir probando la zona de los 550-570 puntos en las próximas semanas. Para el ahorrista, esto refuerza la idea de dolarizar parte de los ahorros o buscar instrumentos que ajusten por inflación o dólar. Para el comerciante, implica seguir de cerca el tipo de cambio y los costos de reposición.