Economía

Inflación: el rubro más sensible para el bolsillo volvió a acelerar en la tercera semana de julio

Los precios de Alimentos y Bebidas, el gasto que más duele en el súper, mostraron una aceleración en la tercera semana de julio. Qué dicen los relevamientos privados y qué significa para el bolsillo de los porteños.

Publicado el 25 de julio de 2026, 11:50 hs

Carrito de supermercado lleno de productos básicos con precios visibles en góndola
El Cronista

El rubro que más le pesa al bolsillo de los argentinos volvió a mostrar signos de aceleración. Según los relevamientos privados que siguen la evolución semanal de los precios, Alimentos y Bebidas registró en la tercera semana de julio un ritmo de aumento superior al de las semanas previas, consolidando su lugar como el capítulo más sensible de la inflación.

En números: mientras que la primera quincena de julio había mostrado una desaceleración leve en algunos rubros, la tercera semana marcó un rebote en comida. Los datos de consultoras como EcoGo, Orlando Ferreres y el propio INDEC en sus mediciones de alta frecuencia coinciden en que los alimentos corren por encima del promedio general.

¿Qué significa esto para tu bolsillo? Si una familia tipo de CABA gasta alrededor de $250.000 por mes solo en supermercado, una aceleración de 1 punto porcentual en este rubro equivale a unos $2.500 extra que aparecen sin aviso. Traducido: hay que volver a ajustar la lista del súper, cambiar marcas o directamente sacar algún producto de la canasta.

Los motivos detrás de este rebote son varios. Por un lado, la suba del dólar blue y del dólar MEP en las últimas semanas encareció los insumos importados que se usan en la industria alimenticia. Por otro, algunos productos frescos como frutas, verduras y carnes mostraron aumentos estacionales más fuertes de lo esperado. El tomate, el pollo y ciertos cortes de carne volvieron a liderar las subas en los relevamientos de las principales cadenas.

Desde el lado de los comerciantes de Once y de los barrios porteños, el comentario es coincidente: “La gente sigue entrando, pero compra menos cantidad y elige siempre lo más barato”. Los márgenes se mantienen apretados porque no todos los aumentos se pueden trasladar de una vez al mostrador. “Si remarcás demasiado, perdés cliente”, dice un mayorista de la zona que prefiere no dar su nombre.

Para ponerlo en contexto: en lo que va de julio, la inflación general acumulada según las estimaciones privadas ronda el 4%, pero Alimentos acumula cerca del 5,5%. Si esta tendencia se mantiene, el rubro terminaría el mes aportando más de un punto y medio al IPC general.

El dato clave Los analistas de las principales consultoras advierten que la tercera semana suele ser un anticipo de lo que viene. Si no aparece una corrección fuerte en los precios mayoristas o una mayor oferta de productos estacionales, es probable que agosto arranque con presiones similares.

Desde el Gobierno, en el Ministerio de Economía siguen de cerca estos números porque saben que la inflación de alimentos es la que más se siente en la calle y la que más rápido erosiona el poder de compra de salarios, jubilaciones y planes sociales. Por ahora, la estrategia pasa por intentar contener las tarifas y el dólar oficial, pero el blue sigue siendo un termómetro que no se puede ignorar.

¿Qué puede hacer el lector común? Los que pueden, ya están ajustando: más legumbres, menos carne; marcas blancas en lugar de primeras marcas; y aprovechando las promociones de los supermercados que, aunque reducidas, todavía aparecen los fines de semana. Para los que viven con ingresos fijos, la cuenta es cada vez más justa.

Si la tendencia de la tercera semana se confirma en los próximos días, julio cerraría con una inflación mensual que, aunque más baja que meses anteriores, seguiría estando lejos de los niveles que se necesitan para recuperar el poder adquisitivo. El rubro más sensible para el bolsillo, una vez más, marca la agenda.

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