Economía

Oro verde: ya hay 10.000 hectáreas de pistacho en Argentina

La superficie implantada de pistacho se multiplicó por diez en los últimos ocho años, con fuerte avance en San Juan y presencia en Mendoza, La Rioja, San Luis y La Pampa. El cultivo aprovecha la contraestación con el hemisferio norte y generó una ola de inversiones.

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Oro verde: ya hay 10.000 hectáreas de pistacho en Argentina
La Nacion

La superficie dedicada al pistacho en la Argentina ya supera las 10.000 hectáreas, un salto que representa una multiplicación por diez en apenas ocho años. Lo que empezó como una apuesta aislada se convirtió en una ola de inversiones que atrae a productores, empresas y hasta fondos interesados en el “oro verde”.

El epicentro del boom está en San Juan, donde se concentra la mayor parte de las plantaciones. Pero el cultivo también ganó terreno en Mendoza, La Rioja, San Luis y La Pampa. La clave de su atractivo es la contraestación: mientras en el hemisferio norte la cosecha ocurre entre agosto y octubre, en nuestro país se da entre febrero y abril, lo que permite abastecer mercados internacionales en momentos de menor oferta.

Según datos del sector, el crecimiento fue impulsado por la mejora en las técnicas de cultivo, la llegada de variedades adaptadas al clima local y los precios internacionales que se mantienen firmes. El pistacho requiere menos agua que otros frutales tradicionales y se adapta bien a suelos áridos, una ventaja en zonas con restricciones hídricas.

El aumento de la superficie no fue lineal. En 2018 había poco más de 1.000 hectáreas; hoy se superan las 10.000 y las proyecciones indican que la tendencia se mantendrá. Inversiones de empresas locales y extranjeras financian tanto la implantación como la instalación de plantas procesadoras, lo que completa la cadena de valor.

Desde el punto de vista productivo, el pistacho tiene un período de entrada en producción de entre cuatro y seis años, pero una vez consolidado puede rendir entre 2.500 y 4.000 kilos por hectárea. Su principal destino es la exportación, aunque también crece el consumo interno en forma de snacks, helados y productos gourmet.

El Ministerio de Agricultura y varias asociaciones del sector vienen acompañando el desarrollo con capacitaciones y estudios de adaptación climática. En San Juan, por ejemplo, se trabaja en el manejo del riego por goteo y en la protección contra heladas tardías, dos factores clave para el éxito del cultivo.

Si bien el pistacho aún representa una porción pequeña comparado con la vitivinicultura o la fruticultura tradicional, su crecimiento exponencial lo posiciona como una alternativa real para diversificar la producción en el oeste argentino. Los próximos años serán clave para ver si la curva de inversiones se traduce en volúmenes de exportación que consoliden al país como proveedor relevante en el mercado global.

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