Economía

Por qué el desempleo no se explica solo por la caída del consumo

El desacople entre oferta y demanda de talento, la preferencia por carreras universitarias sobre formación técnica y el peso de los juicios laborales explican gran parte de la pérdida de empleo. Los datos de ART muestran que la mayoría de las bajas fueron de microemprendimientos.

Publicado el 17 de agosto de 2026, 23:20 hs

Crecen los juicios laborales: proyectan casi 138.000 nuevos casos en 2026

En una economía que aún no termina de engranar, el empleo se convirtió en la principal preocupación de familias y analistas. Sin embargo, según Luis Guastini, responsable de ManpowerGroup en Argentina, reducir el problema solo a la caída del consumo es un error de diagnóstico.

El ejecutivo, que todos los días maneja la brecha entre lo que piden las empresas y lo que ofrecen los candidatos, asegura que el desacople entre oferta y demanda de trabajo sigue siendo uno de los nudos más difíciles de desatar. Y no se trata solo de perfiles ultraespecializados como ingenieros de petróleo. Hay escasez concreta de operarios con formación técnica, soldadores, técnicos en mantenimiento y perfiles intermedios que las industrias necesitan para operar.

Muchos jóvenes descartan estas salidas laborales porque prefieren una carrera universitaria, aunque el destino de esa titulación sea incierto. El resultado es que las empresas no encuentran el talento que requieren y, al mismo tiempo, hay gente calificada que no consigue colocarse en lo que estudió.

Los números detrás de las bajas de empleo

Si se mira el registro de aportantes al régimen de ART (la herramienta más confiable para medir empresas activas), entre diciembre de 2023 y abril de 2026 salieron del sistema 29.500 unidades productivas. Dos tercios de ellas eran emprendimientos de uno o dos empleados. Las pymes de menos de 100 trabajadores que cerraron fueron menos de 1.000.

Muchos de esos cierres no responden solo a la falta de ventas. Según Guastini, una parte importante se explica por la imposibilidad de absorber juicios por accidentes laborales o indemnizaciones que terminaron comiéndose el capital de trabajo. La “industria del juicio” sigue siendo, para muchos empresarios, un riesgo que no pueden cubrir.

En números: si ganás el salario promedio, cada punto de desempleo adicional te afecta directamente en la posibilidad de mantener el nivel de consumo actual. Pero el problema es más estructural.

Qué falta para mejorar el diagnóstico

Los datos no mienten, pero hay que leerlos completos. El énfasis puesto en “las empresas que cierran por falta de consumo” deja afuera dos variables clave:

  • La falta de capacitación técnica alineada con lo que demanda el mercado.
  • El costo y la frecuencia de los litigios laborales que terminan cerrando compañías viables.

Guastini remarca que sin una estrategia seria de formación y sin reformas que bajen el riesgo de juicios, cualquier política de empleo va a tener impacto limitado.

Traducido: un joven que hoy elige la universidad en lugar de un curso técnico de dos años puede estar eligiendo, sin saberlo, varios meses (o años) de búsqueda laboral más incierta. Y una pyme que no puede pagar una indemnización millonaria termina cerrando aunque sus números operativos dieran para seguir.

Si la tendencia se mantiene, los analistas esperan que la brecha entre lo que buscan las compañías y lo que ofrecen los trabajadores siga siendo uno de los principales frenos a la creación de empleo formal. Para el bolsillo de la gente, eso significa que no alcanza solo con reactivar el consumo: hace falta también cerrar la brecha de habilidades y dar certidumbre jurídica a las empresas que generan trabajo.

← Volver a Economía