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Después de los 40, los tres pilares para cuidar la piel según una dermatóloga

La doctora Julieta Picos explica que la limpieza, la hidratación y la fotoprotección son fundamentales para combatir el envejecimiento cutáneo a partir de los 40 años.

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Una mesa sanitaria con algodón y frascos sin etiquetas en un centro comunitario, vista en tres cuartos, profundidad de campo
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

A partir de los 40 años, la piel experimenta cambios significativos debido al proceso natural de envejecimiento. La dermatóloga Julieta Picos identificó tres pilares esenciales para mantenerla saludable: la limpieza adecuada, la hidratación profunda y la fotoprotección diaria.

Estos hábitos, aplicados de manera consistente, ayudan a minimizar los efectos del paso del tiempo, como la pérdida de elasticidad, la aparición de manchas y la resequedad. Según la especialista, no se trata de productos milagrosos, sino de rutinas simples y efectivas que cualquier persona puede incorporar.

El primer pilar es la limpieza. Picos recomienda realizarla dos veces al día con productos suaves que respeten el pH de la piel. Una limpieza excesiva o con jabones agresivos puede eliminar los aceites naturales y empeorar la sequedad, un problema común después de los 40.

En segundo lugar aparece la hidratación. A esta edad, la producción natural de colágeno y ácido hialurónico disminuye, por lo que es clave usar cremas que contengan ingredientes como ceramidas, glicerina o péptidos. La dermatóloga sugiere aplicar el hidratante sobre la piel aún húmeda para sellar la humedad.

El tercer pilar, y quizás el más importante, es la fotoprotección. El daño acumulado por los rayos UV es responsable de gran parte del envejecimiento visible. Picos insiste en usar protector solar de amplio espectro con SPF 30 o superior todos los días, incluso en invierno o en días nublados, y reaplicarlo cada dos o tres horas si se permanece al aire libre.

Además de estos tres pilares, la médica menciona la importancia de complementar el cuidado con una alimentación rica en antioxidantes, dormir bien y evitar el tabaco. Sin embargo, enfatiza que la constancia en la limpieza, hidratación y protección solar marca la diferencia principal en la apariencia y salud de la piel madura.

Estos consejos se alinean con recomendaciones dermatológicas generales que buscan prevenir más que corregir. Incorporar esta rutina sencilla puede mejorar notablemente la textura y luminosidad de la piel a largo plazo.

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