Dónde queda el Hollywood argentino: el barrio que vio nacer a íconos del cine nacional
Se trata de un rincón de Buenos Aires que acumuló sets de filmación durante décadas y se convirtió en un emblema para directores y productores. Conocé su historia y por qué lo llaman el Hollywood local.
En pleno corazón de Buenos Aires, escondido entre calles arboladas y edificios que parecen detenidos en el tiempo, se encuentra lo que muchos llaman el "Hollywood argentino". Se trata de un sector específico de Palermo, más precisamente la zona que rodea a la calle Borges y sus alrededores, donde durante décadas se filmaron películas clave del cine nacional y publicidades que se vieron en todo el mundo.
El apodo no es casual. Durante los años '90 y principios de los 2000, la concentración de productoras, estudios de posproducción y locaciones pintorescas hizo que este pedazo de la ciudad se convirtiera en el lugar predilecto para rodajes. Directores como Juan José Campanella, Lucía Puenzo o incluso realizadores internacionales encontraron en sus fachadas antiguas, sus bares de barrio y sus plazas arboladas el escenario perfecto para contar historias.
Por qué Palermo se volvió el epicentro
Hay algo de casualidad y algo de decisión consciente. Palermo Viejo, antes de convertirse en el barrio trendy lleno de bares y tiendas de diseño, era un barrio de casas bajas, calles empedradas y una luz natural que favorecía las tomas exteriores. Eso, sumado a la cercanía con estudios de sonido en Martínez y Vicente López, terminó de armar la ecuación.
"Es como tener un set a cielo abierto", explican desde la Asociación de Productores. Un solo día de rodaje en estas calles puede incluir desde una escena romántica en un balcón de estilo francés hasta una persecución por veredas angostas que parecen sacadas de una película italiana de los 60. La diversidad arquitectónica es uno de sus grandes activos: en pocas cuadras se pasa de una casa chorizo a un edificio racionalista o a un pasaje que parece sacado de un cuento de Bioy Casares.
El detalle que lo cambia todo
Lo que nadie cuenta es que detrás de cada toma hay una red invisible de vecinos que terminaron acostumbrándose a los camiones de catering, los reflectores y los asistentes de dirección que cortan la calle. Algunos lo viven como una molestia, otros como una anécdota que contar. Pero el barrio mismo se fue transformando: los cafés que antes eran de viejos ahora tienen wi-fi y menús para crew de filmación.
El aporte al mundo del cine va más allá de las locaciones. Muchas de las películas filmadas en este "Hollywood argentino" terminaron ganando Oscars, como El secreto de sus ojos, o recorriendo festivales internacionales. Incluso series de Netflix y plataformas globales han usado estas calles como escenario, aunque muchas veces el espectador no se entera de que está viendo Buenos Aires.
Una herencia que sigue viva
Hoy, con el auge de las producciones audiovisuales y la llegada de más plataformas, el barrio mantiene su atractivo. Hay quien dice que el boom de Palermo Soho terminó diluyendo un poco esa mística de set a cielo abierto, pero los que saben mirar todavía encuentran, en una esquina cualquiera, al asistente de producción con el walkie-talkie en la mano o a un director de fotografía midiendo la luz de las 5 de la tarde.
Hay algo de película de Favio en la forma en que este rincón de la ciudad sigue resistiendo. No es un estudio cerrado, es un barrio vivo que se presta, a veces de mala gana y a veces con orgullo, para que otros cuenten historias. Y en eso, quizás, radica su verdadero encanto.