Microplásticos detectados en arterias de pacientes con infartos: qué dice el estudio
Una investigación encontró micro y nanoplásticos en el 84,2% de los corazones de personas que sufrieron infarto agudo de miocardio. Los autores lo señalan como posible factor emergente de riesgo cardiovascular, aunque sin confirmar causalidad directa.
Un estudio reciente detectó la presencia de microplásticos y nanoplásticos en las arterias y tejidos cardíacos de la gran mayoría de pacientes que habían sufrido un infarto agudo de miocardio.
Según los resultados, publicados en la revista New England Journal of Medicine, las partículas plásticas aparecieron en el 84,2% de las muestras analizadas de pacientes sometidos a cirugía cardíaca. Los investigadores recolectaron tejido de 50 individuos y encontraron fragmentos de distintos polímeros, principalmente polietileno y PVC.
Los autores del trabajo, pertenecientes a instituciones médicas de China, destacaron que si bien no se puede establecer una relación causal directa entre la presencia de estos contaminantes y el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, los hallazgos sugieren que los microplásticos podrían actuar como un "factor emergente" de riesgo. Esto se suma a la creciente evidencia científica sobre la contaminación por plásticos en el organismo humano.
Cómo llegaron los microplásticos al corazón
Los microplásticos, partículas menores a 5 milímetros, y los nanoplásticos, aún más pequeños, ingresan al cuerpo principalmente a través de la ingesta de alimentos y agua contaminados, así como por inhalación. Una vez en el torrente sanguíneo, pueden migrar a distintos órganos, incluyendo el corazón.
En el estudio, se utilizaron técnicas avanzadas de espectroscopía y microscopía electrónica para identificar y caracterizar las partículas. Los investigadores encontraron que las concentraciones eran significativamente más altas en los pacientes con antecedentes de infarto comparados con grupos de control en estudios previos sobre otros tejidos.
Implicancias para la salud cardiovascular
Aunque el trabajo evita afirmar que los plásticos provoquen infartos, los autores plantean hipótesis sobre posibles mecanismos. Entre ellos, la inflamación crónica generada por la presencia de partículas extrañas, alteraciones en la coagulación sanguínea y disrupción de funciones celulares en las paredes arteriales.
"Nuestros hallazgos plantean interrogantes sobre el impacto de los microplásticos en la salud cardiovascular humana", indicaron los investigadores. Agregaron que se necesitan estudios longitudinales más amplios para determinar si existe una asociación causal y cuál sería su magnitud.
Contexto global de contaminación por plásticos
Este estudio se suma a una serie de investigaciones que en los últimos años han encontrado microplásticos en pulmones, hígado, placenta, sangre y ahora en el sistema cardiovascular. La omnipresencia de estos contaminantes genera creciente preocupación en la comunidad científica.
En Argentina, aunque no existen aún estudios locales específicos sobre microplásticos en tejidos cardíacos, investigadores del CONICET y universidades nacionales han documentado la presencia de estas partículas en ríos, océanos y en la cadena alimentaria, incluyendo peces y sal de mesa.
Recomendaciones y próximos pasos
Los especialistas consultados coinciden en que, más allá de este estudio puntual, la reducción de la exposición a plásticos de un solo uso es una medida razonable. Recomiendan evitar el uso de envases plásticos para alimentos calientes, filtrar el agua y disminuir el consumo de productos altamente procesados.
La investigación china, si bien preliminar en cuanto a la causalidad, abre una nueva línea de investigación en cardiología ambiental. Los autores llamaron a la comunidad científica a profundizar los estudios para entender mejor cómo estos contaminantes ubicuos podrían estar afectando la salud cardiovascular de la población mundial.
Hasta el momento, no hay evidencia suficiente para modificar las guías clínicas de prevención de infartos, pero los cardiólogos coinciden en que este tipo de hallazgos refuerzan la importancia de abordar la contaminación ambiental como un determinante de la salud pública.