Economía

Cierra la fábrica local de zapatillas para Nike y Adidas: qué significa para el sector

La planta que producía calzado deportivo para las dos marcas más grandes del mundo en la Argentina dejará de operar. Analizamos el impacto en el empleo, los costos y el consumo.

Publicado el 7 de julio de 2026, 18:15 hs

Fábrica textil abandonada con máquinas de coser y cajas de zapatillas apiladas
El Cronista

La noticia cayó como un balde de agua fría en el sector calzado: la principal planta que fabricaba zapatillas para Nike y Adidas en la Argentina cerrará sus puertas en las próximas semanas. Según confirmaron fuentes del sector a Prensa Libre Online, la decisión responde a la combinación de costos crecientes, caída en la demanda interna y la estrategia global de las marcas de concentrar producción en Asia.

En números: la fábrica, ubicada en la provincia de Buenos Aires, empleaba a más de 400 personas de forma directa y generaba trabajo indirecto para otros 600 entre proveedores de suelas, insumos y logística. Su cierre deja un agujero inmediato en el mercado laboral del cordón industrial del conurbano.

¿Por qué ahora?

Los números no cerraban hace rato. Según datos del INDEC, la producción industrial del rubro textil-calzado cayó 18,4% interanual en 2024. Al mismo tiempo, el costo laboral en dólares (incluyendo cargas sociales y paritarias) subió casi 40% en los últimos dos años. Para las marcas, producir localmente dejó de ser competitivo frente a Vietnam o Indonesia, donde el costo por par es entre 35% y 50% más bajo.

Un gerente de una pyme proveedora que pidió reserva de su nombre lo resumió sin vueltas: “Cuando el blue estaba a $1.000 y vendías al dólar oficial, todavía podías pelearla. Hoy con un dólar más real pero con costos que corren por delante, directamente no da”.

Impacto en el bolsillo del consumidor

Paradójicamente, el cierre puede terminar encareciendo las zapatillas en las góndolas argentinas. Hoy, una parte importante de los modelos de Nike y Adidas que se venden en el país se fabrican localmente con mano de obra y algunos insumos nacionales. Al pasar todo a importación, el producto final va a pagar aranceles, flete y el dólar más alto. Traducido: si hoy un par de running básico sale $85.000, en tres meses podría estar cerca de los $110.000-$120.000, dependiendo de cómo se mueva el tipo de cambio.

Desde el lado de las marcas, ya empezaron a llegar señales. En los locales de Nike y Adidas del shopping y en las multimarcas de Once y Flores, los repositores cuentan que los pedidos de stock local se frenaron hace un mes. “Nos dijeron que a partir de abril todo viene de afuera”, relató un empleado de una cadena de deportes que opera en Avenida Rivadavia.

El golpe al entramado pyme

El efecto no se queda solo en la planta que cierra. Toda la cadena de valor se resiente: curtidores, fabricantes de plantillas, empresas de estampado, transportistas. Muchas de estas firmas son pymes familiares que ya venían golpeadas por la recesión. Un estudio privado de la Cámara de la Industria del Calzado estima que por cada puesto directo que se pierde en una terminal, se caen entre 1,8 y 2,2 empleos indirectos.

“Es como una ficha de dominó”, explica un economista que sigue el sector desde hace 15 años. “Primero cae la gran planta, después las pymes que le vendían, después los comercios que vendían esas zapatillas y al final el consumo general”.

¿Hay reversa?

Desde el Gobierno nacional todavía no hubo una respuesta concreta. En el Ministerio de Economía reconocen en off the record que el sector calzado es uno de los que más sufrió el ajuste fiscal y la liberación de importaciones. La idea de bajar aranceles para insumos que no se producen localmente está en estudio, pero por ahora no hay anuncio.

Mientras tanto, los dueños de la planta están en conversaciones con otras marcas deportivas más chicas para ver si pueden recolocar parte de la capacidad productiva. Pero las perspectivas no son optimistas: el consumo masivo sigue deprimido y las familias priorizan comida, tarifas y alquiler antes que zapatillas nuevas.

Qué puede hacer el lector

Si estás pensando en comprar zapatillas en los próximos meses, la recomendación que circula entre los comerciantes del rubro es clara: aprovechar el stock remanente que todavía está en las góndolas a precio local. Una vez que se agote, el salto de precios por el cambio de origen va a ser difícil de absorber.

El cierre de esta fábrica no es solo una noticia de una planta más que baja la persiana. Es la señal más clara hasta ahora de que el modelo de “ensamblar localmente para multinacionales” está bajo revisión profunda en la Argentina de 2025. Y como siempre, el que termina pagando la cuenta es el que tiene que ir a remarcar precios el lunes o el que ve cómo se le encoge el sueldo para comprar lo mismo que compraba el año pasado.

← Volver a Economía