Economía

Soy Rocca: pasiones, preocupaciones y desvelos del industrial más poderoso de la Argentina

Paolo Rocca, líder de Techint, pasó de apoyar el 'reset' de Milei a un silencio incómodo tras los ataques públicos y la pérdida de licitaciones clave. Su biografía, su visión del país y el impacto en su grupo empresarial.

Publicado el 16 de agosto de 2026, 10:35 hs

Soy Rocca: pasiones, preocupaciones y desvelos del industrial más poderoso de la Argentina
El Cronista

Paolo Rocca, el hombre al frente del grupo industrial más poderoso del país, ha vivido los últimos meses con una mezcla de desconcierto y contención. Todo empezó el 27 de enero de 2026 cuando Javier Milei lo bautizó en un tuit como “Don Chatarrín de los Tubitos Caros”. El apodo se repitió en febrero en redes, en marzo durante el discurso en el Congreso y luego en Nueva York, frente a inversores en la Argentina Week de JP Morgan.

Cada vez que el Presidente lo mencionó, Rocca lo sintió como un golpe. Sin embargo, el ingeniero optó por evitar la confrontación directa. Mantuvo un bajo perfil y, en las pocas apariciones públicas que tuvo, no entró en la polémica. En la CERAWeek de Houston, a fines de marzo, ni siquiera aludió al tema. Un mes antes, al presentar los resultados 2025 de Tenaris, se limitó a responder una pregunta puntual de un inversor sobre la licitación perdida del gasoducto para el proyecto de GNL de Southern Energy.

“Perdimos el tender porque tuvimos un precio más alto que otro postor. Cosas como esas pasan, obviamente”, explicó. Agregó que estudiaban si correspondía una presentación antidumping y aclaró el carácter privado de la licitación, desmintiendo confusiones que habían generado voceros oficiales.

De Milán a Campana

Nacido el 14 de octubre de 1952 en Milán, Rocca pertenece a una familia con raíces industriales profundas. Su abuelo Agostino fue clave en el desarrollo de Techint, que en 1952 participó en la construcción del gasoducto Presidente Perón. Paolo pisó por primera vez la Argentina en 1978, con 25 años, para el funeral de su abuelo, un evento multitudinario en Campana que lo marcó para siempre.

“Entendí algo y dije: ‘Yo quiero construir a partir de lo que estoy viendo’”, recordó años después al recibir un premio del IAEF. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Milán en plena efervescencia marxista, pasó por Harvard y trabajó en el Banco Mundial antes de sumarse al holding familiar en 1985. En 1987 se radicó definitivamente en el país, primero en una estancia en Chubut criando ovejas y luego asumiendo responsabilidades crecientes.

El punto de quiebre llegó en 2001 con la muerte de su hermano mayor Agostino en un accidente aéreo. Paolo tomó las riendas del grupo, que ya había crecido con la privatización de Somisa (hoy Siderar) y luego con adquisiciones en Venezuela y México que dieron origen a Ternium y consolidaron Tenaris como jugador global.

Hoy Techint factura más de u$s 33.000 millones anuales, emplea a 89.000 personas (18.000 en Argentina) y tiene presencia industrial en más de 20 países. Sus negocios abarcan acero, energía a través de Tecpetrol, ingeniería, construcción, y crecientes inversiones en litio y energías renovables.

Relación con el poder

Rocca siempre buscó influir en el desarrollo del país más allá de sus negocios. Con el kirchnerismo pasó de la cooperación inicial a un fuerte enfrentamiento, especialmente tras la expropiación de YPF y las AFJP. En 2012 comparó ser empresario local con “Alicia en el País de las Maravillas”, ante el riesgo constante de que “la Reina de Corazones te corte la cabeza”.

En diciembre de 2023, en el evento ProPymes de Techint, mostró su ironía al despedir a Guillermo Francos y recordar el aplauso que le había pedido al año anterior a Sergio Massa. En esa misma charla expresó esperanza en el nuevo gobierno: “Veo la posibilidad de un reset de la Argentina” y celebró la visión de Milei de reducir la intervención estatal.

Dijo entonces que el hartazgo social había dado un mandato claro de cambio y que el sector privado estaba dispuesto a comprometerse para que ese proyecto tuviera éxito. Varios funcionarios del actual gobierno provienen de la cantera de Techint, entre ellos Horacio Marín en YPF, Horacio Cordero en Trabajo y Miguel Ponte como asesor.

Del optimismo al silencio

Durante los primeros meses de 2026, Rocca mantuvo mensajes de apoyo. En la CERAWeek elogió la reducción del déficit fiscal y la liberalización. Pero hacia la segunda mitad del año el tono cambió. “La situación es muy difícil de poner bajo control”, advirtió. “Fuimos todos, quizás, demasiado optimistas en creer que ocurriría rápido”, dijo en una frase que los medios titularon como distancia respecto de Milei.

Esas declaraciones, sumadas a la licitación perdida y los apodos presidenciales, generaron un malestar evidente en la Casa Rosada. Rocca, que históricamente cultivó relaciones cercanas pero tensas con distintos gobiernos, volvió al “silencio stampa” que lo caracteriza cuando la relación se complica.

Pasiones y desvelos

Más allá de la coyuntura, Rocca repite que su base está en la Argentina. Tiene una hija y un hermano en Italia, pero insiste: “Esta es mi base”. Defiende la relación con las comunidades donde opera, la cadena de valor y una “visión racional” para encarar los problemas del país.

Sus preocupaciones actuales van más allá del conflicto con el Presidente. Incluyen la credibilidad para volver a los mercados, la contención social en un período de sacrificio y la necesidad de que el ajuste no destruya la capacidad productiva. Como siempre, Rocca piensa en décadas, no en ciclos electorales.

Para el industrial más influyente de la Argentina, el desafío sigue siendo el mismo que sintió en el funeral de su abuelo en 1978: construir a partir de lo que ve, aunque el contexto sea áspero y los latigazos lleguen desde donde menos se espera.

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