El agro argentino podría duplicar su producción según referentes del sector
En el foro AmCham Agribusiness, ejecutivos de Cargill y del sector productivo analizaron qué hace falta para recuperar escala y competir con Brasil. Estabilidad, inversión y reglas claras, las claves que mencionaron.
El campo argentino tiene potencial para duplicar su producción actual. Esa fue una de las conclusiones que surgieron del foro AmCham Agribusiness, donde referentes de Cargill, MBRF y productores locales expusieron su visión sobre cómo recuperar terreno frente a Brasil.
En números, el agro representa cerca del 15% del PBI argentino y más del 60% de las exportaciones. Sin embargo, en la última década Brasil logró ampliar su superficie cultivada y su productividad a un ritmo mucho más veloz. Los números lo muestran: mientras que Argentina estancó su superficie agrícola en torno a los 40 millones de hectáreas, Brasil ya supera los 80 millones y sigue creciendo.
¿Qué necesita el sector para volver a crecer a doble dígito? Según los panelistas, lo primero es estabilidad macroeconómica. Sin un tipo de cambio competitivo y previsible, resulta imposible planificar inversiones de largo plazo. Un productor que hoy siembra soja o maíz necesita saber a qué precio podrá vender su cosecha dentro de ocho meses y cuánto le costarán los insumos importados.
En segundo lugar, destacaron la necesidad de reglas claras y estables. Cambios frecuentes en retenciones, derechos de exportación o impuestos provinciales generan incertidumbre que frena la adopción de tecnología y la expansión de la frontera productiva. “El comerciante que tiene que remarcar precios el lunes necesita certeza, lo mismo le pasa al productor que invierte millones en maquinaria y semillas”, sintetizó uno de los expositores.
La inversión en infraestructura apareció como otro punto clave. Los referentes señalaron que los puertos, caminos rurales y sistemas de riego en varias regiones del país están saturados. Sin obras que permitan sacar más toneladas al mundo, el crecimiento productivo se transforma en un cuello de botella logístico.
Además, pusieron el foco en la biotecnología y la innovación. Argentina ya es líder en adopción de semillas transgénicas, pero para duplicar la producción se requiere avanzar en variedades más resistentes a la sequía, con mayor potencial de rinde y adaptadas al cambio climático. Esto exige mayor inversión privada y un marco regulatorio que acompañe el desarrollo.
Traducido al bolsillo del productor: si se logra duplicar la producción, no solo aumentarían las exportaciones y las reservas del Banco Central, sino que también se generarían más empleos en el interior del país, desde el acopio hasta el transporte y los servicios asociados.
Los panelistas coincidieron en que no se trata de recetas mágicas. Se necesita un combo de políticas consistentes en el tiempo: reducir la brecha cambiaria, mantener incentivos a la exportación, invertir en caminos y puertos, y dar previsibilidad impositiva. Solo así el agro argentino podrá volver a competir de igual a igual con Brasil.
Para ponerlo en contexto, en los últimos cinco años Brasil incrementó su producción de soja en más del 25%, mientras que Argentina creció menos del 5% en el mismo período. La diferencia se explica principalmente por mayor superficie y mejor infraestructura.
Si el próximo gobierno, cualquiera sea, logra dar estos pasos, el sector productivo estima que en una década el país podría volver a posicionarse como uno de los grandes jugadores globales de alimentos. De lo contrario, corremos el riesgo de seguir perdiendo participación en un mercado mundial que no espera.